viernes, noviembre 30, 2007

¡ DESPIERTA MACEO !


Siempre tendremos a Taiwán

Enrisco , Nueva Jersey

El dinero no hará la felicidad, pero ayuda a combatir la depresión. Fíjense si no en el caso de los peloteros cubanos. La semana pasada pierden el juego decisivo frente a los norteamericanos en el Campeonato Mundial y, a continuación, sin preguntar dónde se comía ni se dormía (ya lo sabían: en el hotel), se ponen a vender sus camisetas y gorras hasta reunir 11.000 dólares taiwaneses.

Aparte de lo interesante que pueda resultar, como experimento psicológico sobre el efecto de la moneda libremente convertible en calidad de antidepresivo, uno siente el impulso de indignarse con esos deportistas que andan lucrando con la propiedad social. Sobre todo, si uno piensa que no eran dichos peloteros los únicos que estaban deprimidos.

¿Debemos olvidar acaso a los millones de aficionados cubanos que vieron a su equipo perder, por primera vez en muchísimos años en un campeonato mundial? Porque hasta ese momento, poco importaban las dificultades cotidianas si uno podía decir: "¿Qué importa la cantidad de carne que consuma al mes, si me toca una fracción de medalla olímpica mayor que a un ciudadano de cualquier otro país?".

No es difícil imaginar que, luego de una derrota tan dolorosa, a los aficionados del patio también les hubiera gustado alegrarse la vida con esos fulitas narras-Taipei, aunque la verdad es que si repartimos 11.000 fulas orientales entre 11 millones de cubanos (toca a décimo de centavo por cabeza), no creo que vayamos a alegrarle la vida a nadie. De hecho, han bastado dos orientales fulas para amargarle la vida a casi todos los compatriotas.

Carne inútil enriquecida

Sospecho, sin embargo, que puede esgrimirse una defensa más convincente para justificar el intercambio comercial nocturno y alevoso de los peloteros nacionales. Ellos también son propiedad social, y "propiedad social que venda propiedad social tiene cien años de perdón legal". Pero, por una vez, seamos rigurosos con los conceptos. Si el socialismo consiste en la propiedad social sobre los medios de producción, todos los cubanos —en tanto medios de producción— somos propiedad del Estado. Y si no, que lo digan los médicos, a los que nada más les falta la chapilla de inventario para ser un medio básico.

La verdad es que a veces hasta las sillas del consultorio tienen más libertad que ellos. Y no es que vaya a cuestionar los derechos de propiedad que tiene el Estado sobre ellos, ni mucho menos. Hay que entender al Estado cubano. Toma a un ser humano cualquiera, de esos que en cualquier parte del Tercer Mundo seguramente terminarían viviendo debajo de un puente, y, luego de años de esfuerzos e inversiones, consigue que ese montón de carne inútil se convierta en neurocirujano o en líder de carreras limpias en un campeonato mundial.

Por eso, cuando uno de los que forman parte de ese material humano enriquecido se escapa, guiado por la ambición desmedida, es perfectamente lógico que el Estado se sienta estafado.

Pero tampoco hay que ir tan rápido. Uno no se quita de arriba la condición de medio básico así como así. Ni siquiera yéndose. Al principio, la chapilla de inventario (que dice más o menos: "Producto del socialismo cubano. Número de serie: 09111967. En caso de pérdida devuélvase a su legítimo propietario") se nos nota en todo: en la actitud de cimarrón que teme que lo devuelvan a su hacienda; en la mirada reverente, mística casi, a los estantes de los supermercados y en la obsesión en rellenar el refrigerador como si estuviéramos esperando un ciclón o una guerra.

También se nota en el cambio, a un tono más bajo, cada vez que mencionamos al Innombrable; en el impulso inconsciente, cuando vamos de compras, de llevarnos la mano al bolsillo a ver si llevamos encima la libreta de racionamiento (o el carné de identidad, si vemos a un policía); o en la dificultad para deshacernos de la última bolsita de compras o de las sobras de la comida. O, en el caso de los deportistas, en el reflejo condicionado de dedicarle la última victoria "a nuestro Comandante en Jefe", como marca la tradición.

Todo esto, sumado a la extrañeza que causa una tarjeta de crédito o las pesadillas en las que uno sueña que está de regreso en Cuba y no puede salir, forma parte inevitable de los inicios de cualquier emigrado cubano. Pero dicha condición de medio básico tiene formas más sutiles de perdurar.

La Coca Cola y el colesterol

Esa chapilla de inventario no se cae así como así. Y aquellos que persisten en su condición de medios básicos espirituales no se preocupan por ocultarla, sino más bien hacen esfuerzos para que se les note. En cuanto tienen una oportunidad, aclaran que no se fueron de Cuba porque querían romper con las relaciones de propiedad, ni mucho menos con el propietario de los medios de producción. Sólo buscaban un medio más favorable para reponer sus mermadas fuerzas productivas.

Estos medios básicos espirituales pasan de decir —con la mayor elegancia— que no quieren hablar de política a exigir el cese del bloqueo (supongo que porque el embargo no es político sino económico), o a hablar de los logros de la Revolución. Y es que les basta mirarse en el espejo para ver el mayor logro de la Revolución, o sea, ellos mismos. No es que se vean especialmente hermosos. Es que cuando, frente al espejo, empiezan a detectar arrugas, ojeras y libritas de más, llegan a una irrebatible conclusión: mientras la Revolución les dio salud y educación, lo único que ahora les da el capitalismo es tensiones y colesterol.

Siempre les será difícil explicar por qué abandonaron la educación socialista por la insalubre explotación capitalista, pero tampoco todo tiene que ser racionalizado, porque de lo contrario la vida perdería su encanto. Uno de los puntos fuertes de estos medios básicos es la creación de imágenes sobre el capitalismo o el exilio, o sobre ambas a la vez, como en esa frase que hemos oído tantas veces: "Miami es La Habana con Coca Cola".

Sin considerar la imprecisión urbanística (más apropiado sería decir que Miami es el barrio de Fontanar gigante y con carros de este siglo), frases así pueden inducir a conclusiones erróneas. Una de ellas es pensar que la gente no se va de Cuba ni siquiera por hambre, sino por sed; sed de Coca Cola, para ser más exacto. La otra es que el gobierno americano pensaría que para resolver el problema que más le preocupa de Cuba —que como todos sabemos no es la democracia, sino cómo evitar una nueva ola migratoria—, la solución sería inundar La Habana con Coca Cola y así la gente no tendría que irse a Miami a quitarse la sed.

Si hablo de estos medios básicos, no es porque me preocupen en el presente. Están felices con sus chapillas y, encima, suelen ser bastante inofensivos. Me preocupa su futuro, cuando sus actuales propietarios desaparezcan y ellos pasen a la condición de productos ociosos. Lo único que se me ocurre recomendarles para entonces es que vendan sus chapillas. Siempre aparecerá algún taiwanés nostálgico que quiera comprárselas.

martes, noviembre 27, 2007

El patriota y abogado cubano: Rafael Diaz Balart, fue quien calificó al Dictador Cubano como: El Loco Endemoniado, y fue un acierto tremendo pues ningún calificativo es más exacto para definir la personalidad de semejante personaje, hoy en homenaje a Rafael y de seguro con su consentimiento y aprobación le asignamos al alumno y sucesor del Tirano de Cuba, el calificativo de: El Mono Endemoniado, no por su aspecto selvático, ni por su procedencia racial, sino por su vocación al ridículo y a su incapacidad para la mesura, las buenas maneras, la diplomacia, la contención verbal, en fin...otro magalomaníatico egocentrista con vocación de payaso sin un ápice del talento y la cruel elegancia de su mentor moribundo.

Alfredo Pong

LAS FABULAS DEL MONO ENDEMONIADO/ PARTE 1


lunes, noviembre 12, 2007

EL HUEVAZO REAL


¿ POR QUE NO TE CALLAS ?

Al mono venezolano,
que le encanta criticar ,
lo mandaron a callar
na’ menos que un soberano.
En un torno firme y plano,
que al de un maestro recuerda,
El rey le paró la cuerda
a Chávez, que lo maldijo,
y YA CALLATE – le dijo,
y yo añado: Comemierda!

Delante del mundo entero
el monarca lo humilló
porque Chávez la emprendió
del Aznar con Zapatero.
Y es que el mono es muy bretero.
Los mandatarios no emplean
insultos, pa’ que otros crean
que pueden intimidar,
Chávez sólo debe hablar
cuando las gallinas mean.

Patricia Herbello / Miami/ Nov 2007

¡ CALLATE..!

viernes, noviembre 09, 2007

Oracion por Una Isla llamada CUBA

Danos, Señor para vivir
un pequeño país
sin heroes ni martires
con pocos escritores, artistas
y campeones deportivos;
donde podamos satisfacer
nuestras necesidades materiales
y elegir libremente a quienes
nos gobiernen, y expresar
nuestras opiniones
sin ser perseguidos o acosados.
Un país al que nadie recuerde
cuando se hable de hazañas y
glorias.


Algo asi como Suiza.

Amen.

EL GOLPE FINAL


miércoles, noviembre 07, 2007

Con la dura moneda del tiempo
Los populistas comienzan regalando. Sobre todo, aquello que no les pertenece. Pero no regalan en serio. Más bien dan en usufructo. Y luego cobran caro. Carísimo. Piden lealtad eterna. Cobran con la dura moneda del tiempo. Se convierten en feroces acreedores de por vida. La deuda contraída con ellos exige una tasa de intereses infinita y progresiva. No hay modo de saldar la cuenta.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, me hace recordar, cada día, la cuantiosa suma que ha pagado, y aún paga, el pueblo cubano por las regalías de su dadivoso benefactor. La historia comenzó hace mucho y hasta resulta aburrido recontarla. Y, aunque para los cubanos, quizás, ya no valga la pena, para los venezolanos puede servirles de alerta.
Desde que un populista accede al poder inicia su carrera falaz hacia el paternalismo. Se disfraza de buen samaritano y comienza a crearles deudas de gratitud a los desposeídos. Pero anterior a ese gesto altruista necesita ser dueño de todo. Y para ser dueño de todo, despoja a cuanto dueño de algo halla en lo que, pronto, será su feudo particular. El estado deja entonces de ser un conjunto de instituciones rectoras para devenir reflejo caprichoso de quien manipula organismos, leyes, tradiciones para erigirse él mismo en estado todopoderoso.
Una vez que en el populista se sintetizan los conceptos de estado, gobierno, partido único, patria, libertad, nación, independencia y soberanía, empiezan a llegar los recibos de cobro. Es la hora de pagar. Asentimiento. Silencio. Mansedumbre. Los deudores no se explican cómo han llegado hasta ahí. Reflexionan entonces y caen en la cuenta de cómo fue el negocio.
Las leyes que creyeron populares, y que aprobaron enceguecidos (abajo la constitución burguesa, ¡abajo! Abajo el latifundio. ¡Abajo! Abajo la educación privada. ¡Abajo! Abajo la medicina privada. ¡Abajo! Abajo la prensa independiente. ¡Abajo!) se convierten en trampas insalvables. Ya la tierra es estatal, la educación es estatal, la medicina es estatal, la prensa es estatal. El estado lo brinda todo. Y como en el líder se sintetiza el estado, el líder es el estado. Y el líder es quien lo da todo. Y todos deben estar agradecidos del líder.
Y el líder comienza a cobrar. Pero ya no hay con qué pagar porque el líder es el dueño de todo. El no quería sacar a nadie de la pobreza, sino ser el único acaudalado para que todos los pobres, que para esa época ya son todos (él los crea cada día, no puede vivir sin ellos porque son los pobres quienes lo sostienen), dependieran de él y tuvieran que pagarle con agradecimiento infinito, sumisión eterna.
¿Quién te educó? El estado. ¿Quién te curó la herida? El estado. ¿Quién te brinda trabajo? El estado. ¿Quién te transporta? El estado. ¿Quién te aloja? El estado. Y el estado de tanto dar se desgasta, se agota, se seca. Y el ser humano de tanto recibir se acomoda y pierde la iniciativa y pierde la responsabilidad y pierde la independencia y pierde la conciencia de sí mismo y pasa también a ser propiedad del estado. Y aquel populista que empezó regalando ya es dueño hasta de las personas. Y arranca la locura. Y hay que pagar con lealtad, todo el tiempo.
A esas alturas, mejor bajuras, de la vida, sólo la lealtad agradecida mantiene un país que entre paternalismo estatal e incuria ciudadana se ha arruinado. El estatismo se enseñorea. Aparecen las muestras de inconformidad entre los endeudados que permanecen en la misma pobreza del principio. Surgen las rebeldías. El benévolo benefactor saca sus garras. Y ese hombre humilde de pueblo que lo ayudó a llegar hasta ahí, se convierte en traidor, vendepatria, mercenario.
¿Cierto que es aburrido? Ocurrió en Europa del este por casi ocho décadas. Sucede aún en Cuba por casi cinco décadas. Puja por pasar en Venezuela por chave Dios qué tiempo. Quienes iniciaron el experimento, sin ensayarlo primero con animales, monstruosa atrocidad que hoy denunciarían las organizaciones protectoras, fracasaron estruendosamente. Hay que ser sádico para instaurarlo ahora. Hay que ser masoquista para permitirlo.

Manuel Vazquez Portal

jueves, noviembre 01, 2007

ASCO, INDIGNACION Y RABIA

Los hacedores de la “revolución” cubana, con el abogado Fidel Castro Ruz a la cabeza, se autotitularon desde un inicio como herederos del legado libertario de José Martí y otros próceres de las guerras de independencia. Contiendas, no está de más enfatizarlo, de carácter nacionalista fundamentalmente. Esgrimir el concepto de “soberanía” como sostén del proceso político naciente se convirtió entonces en elemento explicatorio indispensable.
La isla, aparentemente, no se encontraría nunca más atada a los intereses de potencias extranjeras (como España y los Estados Unidos) y no sufriría de gobiernos corruptos y entreguistas. Bajo esos términos podría asegurarse que el espíritu de la “revolución” naciente era también de carácter francamente nacionalista.
Pero la isla caería vergonzosamente, como nunca antes en la república, bajo el dominio de un nuevo amo abastecedor: la URSS, que compraría la sobrevivencia del castrismo con armamentos y promesas de bonanzas. Tras el derrumbe del muro de Berlín, los antiguos socios se esfumaron y la dictadura de corte totalitario conoció de la orfandad y el desvarío.
A finales del año 2005, el vicepresidente Carlos Lage escandalizó a parte de la comunidad internacional al afirmar que Cuba tenía dos presidentes: Fidel Castro y Hugo Chávez. Hace poco, el propio Chávez en su última visita a la isla, aseguró que se están dando pasos para configurar una especie de nación gemelar, donde los límites y responsabilidades administrativos se vuelven difusos e imprecisos.
Y como guinda de la torta, el canciller Pérez Roque acaba de decir que Cuba estaría dispuesta a renunciar a su soberanía y a sus símbolos patrios en aras de formar parte de una especie de comunidad de naciones latinoamericanas, a las que condenarán a reescribir su historia tantas veces sea necesario con la mayor falta de seriedad posible.
¿Y el imprescindible concepto de “soberanía” al que aludía antes?
El motivo es burdo y lejos se halla de afanes bolivarianos o martianos.
Dinero. Necesidades económicas. Desespero por mantener firmes las manijas del poder.
¿Y todo lo hablado y hecho?
¿Y la acusación de entreguistas a los gobiernos de la república?
¿Y los disidentes condenados y crucificados por neo plattistas?
¿Y la independencia y la libre autodeterminación?
Ni siquiera el servilismo descarado ante la URSS puede compararse con este sainete que se cocina desde las oficinas del mismísimo Castro, con la segura complacencia del hermano menor y hasta quizás de buena parte de la plebe, que por tal de asegurar (cosa imposible) las necesidades básicas, olvida las lecciones de la historia reinventada por el régimen prosaico.
“La soberanía no se come” nos dirían, revelando la cobardía moral en que hemos caído desde hace medio siglo. El anexionismo en su nueva vertiente, … revolucionaria, proletaria, progresista, … aceptable como nunca antes. ¡Asco me da! ¡Y rabia!
Si algo queda claro en todo este episodio lamentable, es que quienes ilusoriamente apostaron por la posibilidad de un diálogo estaban equivocados. Siempre lo he afirmado. Las tiranías no dialogan, se venden.


Camilo López Darias - blogs.periodistadigital/estanciacubana.php

LA BELLA Y LA BESTIA


EL GRUPO NEXO




El pasado 23 de Febrero celebramos el 30 aniversario de la graduación de Arquitectos del curso 1972-77 de la CUJAE y aqui en la ciudad de Miami nos reunimos un grupo de compañeros de curso y muchos otros de diferentes promociones, junto al Rio Miami, pasamos una de las mejores veladas entre amigos con reencuentros inolvidables, llenos de nostalgias y buenos recuerdos, a mi me tocó la tarea de formar parte del comite organizador y de reunir de nuevo luego de 6 años de separación al grupo musical NEXO que tanto disfrutamos desde de su formación en 1996 hasta su separación enel 2001, llenamos la noche con canciones que tantos nos acompañaron en nuestra epoca de estudiantes, fue un placer tocar de nuevo para tantos amigos. Fue en lo personal el mejor regalo que he recibido desde que llegue a esta bendita ciudad, volver a tocar con mis amigos y compañeros de NEXO.