miércoles, julio 29, 2009

CUANDO UN AMIGO SE VA...

Andy con sus hijos


Amigos, sentimos muchisimo comunicarles el fallecimiento de nuestro amigo Andy Perdomo, luego de luchar con un cancer del pulmón que acabó con su vida anoche.



Andy ( Lázaro Andrés Perdomo / Nació en La Habana el 23 de Julio de 1950, hijo de comerciantes, estudió arquitectura en el curso 1972-77 y después de graduado trabajó en la empresa de proyectos del MICONS a un costado del Pabellón Cuba en La Rampa. Emigró a Colombia donde permaneció unos años para luego asentarse en Miami, hasta su fallecimiento. En lo personal era nuestro amigo de la infancia, fuimos compañeros de beca y de la carrera,nuestros hijos crecieron juntos y son muchos los recuerdos y anécdotas que nos unen. Llegue nuestro más sentido pésame a su esposa e hijos y sobre todo a su anciana madre Hayda que le sobrevive, y para quien no habrá consuelo alguno por esta lamentable perdida.
Te extrañaremos mucho, amigo, hermano.

Tus amigos de siempre.
Alfredo, Arsenio, Gaby y Jorge - Piquito.

miércoles, julio 22, 2009

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martes, julio 21, 2009

domingo, julio 12, 2009

PILAR RAHOLA / UNA PERIODISTA FUERA DE SERIE

No creo en choques de civilizaciones sino
en un choque entre la civilización y la barbarie"
Entrevista a Pilar Rahola en La Gaceta de Tucumán.


La reconocida periodista española critica duramente el coqueteo de
Cristina Fernández de Kirchner con el chavismo y cuestiona la hipocresía y las contradicciones de la izquierda. A la vez, advierte sobre los peligros que enfrenta el mundo con un país como Irán, que está desembarcando en América latina y que está a punto de construir la bomba atómica.


Una niña abandonada el día en que nació en Siberia, enferma con neumonía, sarna y salmonelosis, fue adoptada por una mujer española con un corazón sensible que convive dentro de un mismo cuerpo con un cerebro increíblemente ágil y unas agallas hipertrofiadas. Esa mujer es Pilar Rahola, una cronista de guerra que vive acostumbrada a las amenazas, una pensadora políticamente incorregible. Es de izquierda pero anticastrista y antichavista; critica a Saramago y defiende a Israel. Un oxímoron para los cánones que se aplican habitualmente. El ganador del premio Pulitzer Andrés Oppenheimer la define como una de las periodistas más valientes del mundo. Recién llegada a Buenos Aires, este miércoles fue entrevistada por LA GACETA Literaria.

Argentina, América, la izquierda

- "A Argentina le pesa tanto el pasado, que a veces parece que habita en él, como si la realidad no fuera más que su derivada", escribió en el diario El País, de Madrid, a raíz de un viaje que hizo a nuestro país en 2007. La Argentina acaba de celebrar elecciones legislativas que han cambiado su mapa político.

¿Qué percibió durante estos días en que estuvo en Buenos Aires?

- Argentina empieza a ser mi segunda patria; me ocupa y me preocupa. Estoy tratando de tomarle el pulso a la Argentina porque creo que es el termómetro del continente. El país tiene una sociedad civil muy activa pero, a veces, parece dormida. Por momentos, la Argentina parece bipolar porque del pensamiento crítico más feroz se pasa a permitir los abusos políticos más extraordinarios.
A la Argentina el pasado parece pesarle mucho, y el futuro preocuparle poco, mientras vive en un presente demasiado traumatizado. Creo que al pasado hay que recordarlo pero sin descuidar ni dejar de pensar en el presente ni en el futuro. En la actualidad, lo que percibo es que está atravesando uno de los momentos políticos más desconcertantes de los últimos años, con unos gobernantes que parecen autistas, desconectados de la gente y sus problemas. No cometen más errores porque no se entrenan y los argentinos están perdiendo la oportunidad de ser un país muy importante. No es posible que un pequeño país como Chile tenga más peso geopolítico que la Argentina, ni que tenga una presidente con el 74% de aceptación pública, que es la contracara de su vecina. La derrota en las elecciones indica que se han cometido todos los errores de manual.
Cristina Kirchner, la mujer comprometida socialmente, que hablaba de cambiar el rumbo, se ha convertido en una esperanza rota.

- Julio María Sanguinetti, en una entrevista publicada en LA GACETA Literaria el domingo pasado, afirmó que la izquierda en general no es democrática. El ex presidente uruguayo prologó su último libro y dijo que usted era auténticamente de izquierda. ¿Cómo se lleva con la democracia?

- Sanguinetti tiene razón en algo fundamental: ninguna ideología se escapa de los procesos autoritarios. Una parte de la izquierda hizo creer que solamente la derecha tiene monstruos en su interior. Monstruos que iban desde Pinochet y Videla hasta Hitler. La derecha tiene monstruos pero la izquierda también los posee, y van de Castro a Pol Pot o Stalin. Me llevo bien conmigo misma porque soy una librepensadora. Y eso significa que me mantengo en mi territorio de dudas y no entro al terreno de los dogmas de fe. Cuando una ideología entra dentro de ese territorio se convierte en perversa y reaccionaria. En la derecha ocurre ese fenómeno; en la izquierda también. Lo que ocurre es que la izquierda es la que hace más ruido, en las calles, con sus pancartas y consignas. La izquierda que grita más es, generalmente, la peor: es la que suele perder el sentido común, apoyando a gobiernos totalitarios, celebrando actos terroristas como los del 11 de setiembre, convirtiéndose en una verdadera caricatura. Lo que me repugna es que en nombre de la justicia social y de la libertad, de todo lo que yo defiendo, se aclame a hombres brutales que atentan contra esos ideales. Un ejemplo de estas contradicciones es el fenómeno de Hugo Chávez y de tantos "Chavitos", como los que pueden encontrarse en la Argentina. Chávez utiliza la democracia para destruir la democracia, desmantelando minuciosamente sus instituciones, y tiene un proyecto imperial con sus aliados de Corea del Norte, Libia e Irán. Que este hombre diga que es de izquierda, me molesta. Pero que apele a la libertad, me enfada profundamente. He militado en partidos de izquierda y peleo por conceptos de la izquierda pero no salgo del campo de juego. El campo de juego es el que delimitan la Carta de Derechos Humanos, la libertad y la democracia.

- En el programa de Mirtha Legrand, en el que estuvo este martes, dijo que muchos de los grandes intelectuales de izquierda están sobredimensionados, algo que no sucede con los de derecha. ¿Por qué ocurre esto?

- Por ejemplo, Samuel Huntington habla del choque de civilizaciones y se hunde. No es recomendado en ninguna cátedra universitaria ni es tenido en cuenta en casi ningún ámbito del mundo intelectual. Y eso ocurre porque es de derecha. En cambio, los intelectuales de izquierda que dicen las mayores barbaridades son siempre impunes. Un ejemplo claro es el premio Nobel José Saramago, que escribió a favor de Stalin y en contra de la caída del muro de Berlín, que sigue defendiendo a Castro y que integró las listas del jurásico partido comunista portugués en las últimas elecciones. ¿Cómo alguien puede equivocarse tanto y tener tanto prestigio? Eso ocurre porque se sobreentiende que un intelectual de izquierda es bueno. La izquierda monopoliza el prestigio intelectual. Hay que romper el mito que asocia a la izquierda con la pureza. Hay intelectuales de derecha que han ayudado a mejorar el mundo y otros de izquierda que han contribuido a empeorarlo y viceversa. Como yo no me caso con nadie puedo juzgar con libertad.

- El mundo ha condenado, en forma casi unánime, el golpe de Honduras, aglutinando a figuras que van desde Castro y Obama hasta Chávez y Uribe. Algunas voces aisladas como la del Wall Street Journal, o la de intelectuales como Carlos Alberto Montaner desde el Washington Post, justificaron el derrocamiento y plantearon que se está juzgando la situación con pautas extemporáneas. ¿Cuál es su opinión?

- Creo que cualquier golpe de Estado debe ser condenado. El actual gobierno de Honduras tomó el peor de los caminos; se equivocó. Pero de ahí a convertir a (Manuel) Zelaya en un santo hay un abismo. Pienso que se trató de un contragolpe a quien quebraba las leyes, gobernaba de espaldas a la sociedad e intentaba convertir a su país en un satélite de Chávez. Zelaya intentó un golpe de estado "blando": el que consiste en socavar la democracia desde la democracia, replicando lo que se hace en Venezuela y en Bolivia. Lo notable de Zelaya es que violó la Constitución y ahora apela a ella para volver a su cargo. Criticó a Estados Unidos y ahora va corriendo a ver a Hillary Clinton. Forma parte de la lógica, o la contradicción, populista. Lo que yo le preguntaría a Cristina Kirchner, que viaja en el avión con Correa a denunciar el golpe, es dónde estaba antes. ¿Dónde estaba Cristina cuando Zelaya desmantelaba la libertad en Honduras? ¿Por qué se paseaba de la mano de Castro? Argentina está cada vez más cerca de Chávez y cada vez más lejos del sentido común. Lula, Bachelet, Tabaré Vázquez no viajaron. Sí Cristina, y en medio de la pandemia que vive su país.


- En un artículo publicado esta semana en el diario La Vanguardia usted denuncia un proceso colonizador del gobierno iraní y de miembros del Hezbollah en América latina, con el apoyo de Chávez y Castro. ¿En qué consiste ese "proceso" y cuán grave es?


- Chávez ha construido la "pista de aterrizaje" para Irán en Latinoamérica. Hay contratos económicos y militares entre iraníes y países del ALBA, pueblos islamizados, fábricas montadas, alta presencia de miembros del Hezbollah. Hay fuentes que indican que el 50% de la financiación de Hezbollah viene de la Triple frontera. La penetración iraní en América Latina es muy preocupante. Es lo único que le falta al continente; que se plante la bandera del chiísmo radical.

El peligro iraní
- ¿Cómo cree que evolucionará la situación en Irán?


- Las elecciones iraníes son una gran mentira: solamente se presentan los candidatos permitidos por el consejo de los ayatollas. Irán tiene un régimen brutal y enormemente rico. Pero también es el país que tiene la sociedad civil más organizada, capaz de quebrar al régimen, aunque eso implique muchas muertes. Irán, por su gobierno, es el país más temible del mundo islámico en Medio Oriente; pero también, por sus ciudadanos, es el que genera más esperanzas. El problema es que toda Europa está seducida con los petrodólares iraníes. ¿Por qué no convertimos a Irán en la nueva Sudáfrica? El mundo condenó el apartheid contra los negros. ¿Por qué entonces permitimos el apartheid contra las mujeres, los estudiantes y los que aman la libertad?

- ¿Cree que Obama aplica un doble standard en la situación de Irán respecto de la de Honduras?

- Pienso que Obama está tan preocupado por gustar que le dice a cada uno lo que quiere oír.

- Usted dijo que él era un populista en un artículo reciente.

- Sí, creo que tiene una tendencia al populismo. A pesar de eso, valoro sus esfuerzos por poner palabras donde antes había armas. Sin dudas ese es el camino. Pero Obama no tiene mucho tiempo. Puede hacerse el simpático unos meses más pero, a partir de diciembre, el proceso nuclear iraní no tendrá marcha atrás. Al mundo le queda muy poco tiempo para parar el surgimiento de un nuevo régimen totalitario con armas nucleares. La administración norteamericana lo sabe bien, como también que en algún momento debe plantarse, dejando de lado la política de "buenos amigos". Y no me refiero a hacer la guerra, que sería una barbaridad que no solucionaría nada. Me refiero a un boicot económico y político que haga daño al gobierno de los ayatollas. Eso es lo que pide a gritos la ciudadanía iraní: que Estados Unidos rectifique la pasividad actual.

- ¿Piensa que si EE.UU. no la rectifica, Israel bombardeará Irán?

- Hay una frase en la Biblia: "si tu enemigo dice que quiere destruirte, debes creerlo". ¿Por qué no habríamos de creerle a Irán cuando dice que hay que borrar a Israel de la faz de la Tierra? Los fundamentalistas no mienten: cumplen todas sus amenazas. Cuando Bin Laden, después del 11 de setiembre, señaló a España diciendo "ahora Al-Andaluz", era evidente que sufriríamos un atentado terrorista. Irán es un país que hizo atentados en otros países, como lo saben bien los argentinos por sufrirlo en carne propia. Cuando Hitler dijo que iba a hacer desaparecer a los judíos de Europa, había que creerle. Casi lo consigue al convertir en humo a dos tercios de los judíos europeos. Si Irán llega a tener capacidad nuclear, el mundo tendrá un riesgo enorme.

El futuro de Medio Oriente
- "La lucha de Israel, aunque el mundo no quiera saberlo, es la lucha del mundo", dijo en una conferencia que dio en Washington el año pasado. ¿Recibe muchas críticas por la defensa que hace de Israel?


- Gran parte de la izquierda ha simplificado el conflicto palestino-israelí en un esquema de "buenos y malos", "víctimas y verdugos", desconociendo la mano de Irán, Siria y los yihadistas, de los palestinos que reprimen a otros palestinos, de los totalitarios que quieren masacrar en nombre de Alá. Claro que en el lado israelí también hay responsabilidad que debe ser criticada. Pero el conjunto debe analizarse contemplando su complejidad. Lo que ocurre es que hay un sector de la izquierda que, habiendo perdido las utopías, ha sustituido la boina del Che Guevara por la kefia palestina. Que me critique esta izquierda, que defiende ideas totalitarias, es un honor. Lo que me preocupa es la contaminación de tantos cerebros jóvenes, que no saben nada sobre el conflicto, que no se hicieron ninguna pregunta y creen que tienen todas las respuestas, que creen que son solidarios criticando a Israel. No se dan cuenta que Israel es adversario de los palestinos pero no su enemigo. El enemigo es Hamas. Con Hamas y Hezbollah no hay futuro. Hezbollah es una agrupación que pone trozos de carne humana en sus banderas. Su líder envió a su propio hijo a morir. Se puede salir a la calle y protestar contra la incursión israelí en Gaza pero también debe criticarse a Hamas. No balancear el conflicto no es ayudar a la paz: es ayudar a la muerte. Palestinos e israelíes pueden negociar duramente pero en esos intercambios hay futuro. Eso es lo que defiendo y lo que me ha valido amenazas de muerte. La policía me cuida pero sé que es el precio que debemos pagar los que no queremos formar parte de los dogmas de fe de un mundo virulento. Lo que me irrita no son los ataques de los fundamentalistas, porque son coherentes, sino los de los que me insultan y dicen defender la libertad. También recibo muchísimo apoyo porque el sentido común, afortunadamente, es mayoritario.

- Usted conoce muy bien Medio Oriente. ¿Cómo imagina el futuro de la región?

- El petróleo es un arma de destrucción masiva: es lo que da el dinero para montar las mayores atrocidades. Si no superamos la era del petróleo, no habrá libertades en Medio Oriente. Si no las hay, no frenaremos el fenómeno yihadista. Si no lo paramos, no habrá paz en Medio Oriente. Se trata de una cadena. Todo el mundo libre depende de un modelo de vida que da miles de millones de dólares a dictaduras atroces que lo utilizan para esclavizar a sus pueblos y fomentar el terrorismo. Esto se acabará el día en que el petróleo no sea la clave económica del mundo. Lo dramático es que toda esa riqueza no sirvió para nada. En los últimos 70 años todo el dinero de ese petróleo no ha dado un solo premio Nobel en todos los países islámicos de Medio Oriente. En cambio, en las mismas seis décadas, un pequeño país de siete millones de habitantes, como es Israel, generó muchísimos Nobel. No olvidemos que hace un tiempo Mohamar Kadafi dijo: "ustedes tienen la bomba atómica pero nosotros tenemos la bomba demográfica". Ahora quieren tener las dos.

- ¿Qué papel cree que debería jugar Estados Unidos en Medio Oriente?

- Europa critica permanentemente a EE.UU. pero lo cierto es que los únicos que se han metido en el barro son los norteamericanos, los que sentaron a palestinos e israelíes en Camp David y en Oslo para resolver el problema. EE.UU. es aliado de Israel pero también es el mayor donante de dinero a la Autoridad palestina. Creo que los norteamericanos deben seguir metiéndose pero, de todos modos, soy pesimista. Por más buenas intenciones que tengan los norteamericanos, los israelíes y un líder que me gusta como Mahmud Abbas, temo que Teherán dinamitará cualquier eventual acuerdo con la ayuda de Hamas, cuyo propósito fundacional es la destrucción de Israel. Me parece que no estamos cerca de la paz.

El pluralismo y la muerte

- Desde su perspectiva, ¿hay culturas superiores o todas son moralmente equivalentes, como sostiene la mayor parte del progresismo?


-Hay una cultura superior y es la del derecho. No creo en choques de civilizaciones sino en un choque entre la civilización y la barbarie. El bárbaro es el que en nombre de una ideología mata, secuestra, tortura. El civilizado es el que lucha contra eso. En el Islam los civilizados son las mujeres que luchan por sus derechos, los ciudadanos que pelean por la participación en la vida pública, los escritores que alzan su voz contra la tiranía yihadista. Los bárbaros son los que persiguen a los disidentes, esclavizan a las mujeres, amenazan al mundo. Hay una forma superior de ver al mundo y es la que refleja la Carta de Derechos Humanos. No creo en las teorías de Huntington o de Oriana Fallaci que estiman que Occidente es superior a Oriente. En Occidente engendramos monstruos terribles y el Islam ha dado grandes pensadores. Pero lo que sí creo es que el fenómeno totalitario es brutalmente inferior al democrático. Yo estoy del lado de las mujeres lapidadas, de los que luchan por las libertades en las calles de Teherán o en cualquier lado; y me importa poco que sean musulmanes, católicos, judíos, ateos o bailarines de flamenco.

- Fue cronista de guerra en varios conflictos. ¿Cuál es la mayor marca que le han dejado?

- Las guerras te cambian. En cada vuelta a mí país, pasé más de un mes sin entenderlo. No puedes creer que tus conciudadanos pierden su tiempo en tonterías mientras tu tienes el alma colgando en una percha. La imagen más nítida de todas las guerras que viví me quedó grabada en África, en las montañas de Etiopía, en medio de un conflicto que, como todos los africanos, fue anónimo y pasó inadvertido para todo el mundo. Es la imagen de una madre etíope acunando a un niño que llevaba dos horas muerto. Le pregunté a una persona que la conocía si no le iban a sacar el niño de sus brazos y me contestó: "la muerte en África tiene su tiempo".
© LA GACETA



Pilar Rahola es doctora en Filología Hispánica y tiene una extensa y destacada trayectoria como periodista. Condujo exitosos programas televisivos y radiales en España; fue corresponsal de guerra en Africa, Europa del Este y Medio Oriente; y actualmente es columnista de los diarios El País (Madrid), La Vanguardia, El Periódico y Avui (los tres de Barcelona). También tuvo una activa participación política como diputada del Parlamento español por la Izquierda Republicana Catalana , 9 años y como vice-alcaldesa de su ciudad, Barcelona. Publicó nueve libros (el último es La libertad herida); disertó en numerosos países; y dirigió la Fundación Acta, entidad dedicada a la difusión del pensamiento y el debate. Es reconocida por su ferviente lucha contra el avasallamiento de los derechos del niño y la mujer, el antisemitismo, el terrorismo, la corrupción y las más diversas formas del autoritarismo.
Su página de Internet es www.pilarrahola.com.

La Gaceta de Tucumán.
12/07/2009

jueves, julio 02, 2009

Son una partida de farsantes. (1 de julio/09)
Por Ricardo Brown


Yo me huelo que eso que dice el depuesto Presidente Manuel Zelaya de que regresará a Honduras el jueves es un paripé. No me sorprendería que lo que pase es que Zelaya, Rafael Correa, Miguel D’Escotto, Cristina Fernández y José Miguel Inzulsa se monten en un avión y que este sobrevuele Tegucigalpa y se le niegue el permiso de aterrizar. Entonces el avión volverá al lugar de donde partió y Zelaya y sus acompañantes se bajarán con caras tristes o bravas y harán todo tipo de declaraciones sobre como los golpistas les negaron entrar a Honduras. Me parece que van a montar un teatro. Todas estos personajes del Socialismo del Siglo XXI son "drama queens." Lo mismo asumen poses de guapos de barrio que se hacen las víctimas y lloriquean como unas viejas plañideras.


A Zelaya yo no lo veo tan valiente como dice ser. Si lo fuera, no se hubiera dejado haber montado por la fuerza en un avión y echado de su país en piyamas. Uno puede haber estado de acuerdo o no con Salvador Allende. Pero nadie discute que resistió y murió como un hombre. Este señor Zelaya lo único que ha hecho es lamentarse de que unos soldados armados con rifles y cuchillos y con los rostros cubiertos y unos chalecos blindados le quitaron su celular y creo que un osito de peluche también. No sé porque ha insistido en eso de que los soldados que lo detuvieron tenían puestos unos chalecos. Por alguna razón impresionaron mucho al Sr. Zelaya los chalecos de los soldados que irrumpieron en su dormitorio. A lo mejor el Sr. Zelaya quisiera ponerse uno de esos chalecos junto al sombrero ridículo de cowboy que a veces usa. Quien sabe.


A mi no me gustan los golpes de estado ni las tanquetas en las calles. Y no estoy de acuerdo con que gente armada le arrebate los celulares y ositos de peluche a nadie. Pero sigo insistiendo en que hay mucha hipocresía en todo esto del derrocamiento de Zelaya. Primero que todo, Zelaya llevaba tiempo en bronca con la legislatura y el poder judicial. Pisoteó la constitución que dice amar tanto. Yo les aseguro que si Sarkozy, Obama o Alan Garcia abusan del poder como venía haciendo Zelaya, los someten a un juicio político. Pero bueno, en Tegucigalpa lo que hicieron los soldados con rifles, pasamontañas y chalecos fue despojar a Zelaya del celular, el osito de peluche y la presidencia y lo montaron en un avión que se lo llevó del país vistiendo aun sus piyamas. Por cierto, me imagino que eran de seda esos piyamas. Vamos a estar claros, Zelaya es un oligarca. Un millonario terrateniente que antes de convertirse en adalid del Socialismo del Siglo XXI tenía fama de maltratar a los obreros en su hacienda.


Zelaya, por si no lo saben, nació en cuna privilegiada. Claro que no aprovechó la fortuna de su familia para estudiar nada. Solo hay que oírlo hablar para darse cuenta que el Sr. Zelaya es un cafre. Pero a pesar de su incultura, es de esos oligarcas odiosos que abundan en América Latina que se creen mejor que nadie. Adoptó el Socialismo del Siglo XXI para poder coronarse como emperador de Honduras.


Yo no creo en Zelaya ni en ninguna otra de esa gente que anda dando gritos y lloriqueando por lo que ocurrió en Honduras el pasado domingo. Todos son unos farsantes. José Miguel Inzulsa, el Secretario General de la OEA, es un trepador que, con tal de poder seguir viviendo como un pachá en Washington como Secretario General de la Oea, le lame los pies a toda la escoria del Socialismo del Siglo XXI. Chávez, con su típica chusmería, le dijo pendejo a este sujeto. Lo humilló públicamente. Ahora acabamos de ver una foto de Inzulsa en Managua dándole palmaditas en la espalda a Chávez.


¿Y que me dicen de Miguel D’Escotto, el presidente de la Asamblea General de la ONU? Zoilamérica Narváez, la hijastra abusada sexualmente por Daniel Ortega cuando era una adolescente, una vez fue a hablar con D’Escotto sobre los horrores que estaba sufriendo de manos de su depravado padrastro. D'Escotto, un sacerdote Maryknoll, era entonces canciller del gobierno sandinista. D’Escotto le dijo a esa pobre muchacha que ser violada por Ortega era la cruz que le tocaba cargar a ella en nombre de la Revolución Sandinista. Así de desvergonzada es toda esta gentuza. Ahora D’Escotto es nada menos que el presidente de la Asamblea General de la ONU, donde por cierto, tiene empleados como ayudantes a dos sobrinos imbéciles e ineptos. ¿Qué otra cosa puede esperarse de esta escoria, que siempre abusa del poder y favorece a sus familiares y amigotes?


Yo prestaría un poco más de atención a todos estos reclamos de defensa de la democracia y el orden constitucional si vinieran de gente decente. Pero casi toda está gentuza que ha puesto el grito en el cielo es inmoral en su vida personal y es hipócrita en sus posiciones políticas. Es gente que carece de ideales y principios y se aprovecha de la pobreza y la esperanza de los desdichados pueblos latinoamericanos para llegar al poder y convertirse en la nueva oligarquía ladrona y explotadora.


¿De qué democracia pueden hablar quienes besan los pies de Fidel Castro, que encabeza una dictadura militar que lleva 50 años en el poder?


Pero, bueno, esto se hace largo. Sin embargo, no quiero concluir sin señalar que no me sorprende que Chávez se zafó de acompañar a Zelaya en el supuesto regreso a Honduras. Chávez es muy valiente cuando lo separa la distancia de sus rivales. Se hizo el loco cuando el Rey de España lo mandó a callar en Chile. Luego habló horrores del Rey cuando no lo tenía delante, para luego acribillarlo a besos cuando se lo volvió a encontrar. A Uribe le ha dicho los peores insultos estando él en Caracas y Uribe en Bogotá. Pero cuando lo ha tenido de frente, solo ha tenido elogios para Uribe.


Chávez es el típico cobarde de lengua suelta. Es un cobarde físico e intelectual también. Miren como le huyó a un debate con Mario Vargas Llosa después de desafiarlo.


Por último, fueron unos pusilánimes todos esos periodistas que le hicieron preguntas complacientes y tímidas a Zelaya en la rueda de prensa que realizó en la ONU. No era cuestión de insultarlo. Pero alguno de ellos debió preguntarle algo sobre si no hacer caso a un fallo del Tribunal Supremo no constituye un acto inconstitucional en Honduras.
Pero, bueno, es que la prensa también es parte del sainete. Yo, como soy el más cínico y más bruto de todos los periodistas, también le hubiera hecho una pregunta estúpida a Zelaya. Le hubiera preguntado:


“Honorable Señor Presidente Constitucional Zelaya, ¿No debería usar un mejor tinte para teñirse el cabello y los bigotes? Usted Sr. Presidente es un valiente gladiador contra el golpismo y defensor de los pobres, pero, ¿no se ha dado cuenta que se echa un tinte barato y mal aplicado y que a veces le lucen azules la cabellera y los bigotes?”


Ojala que algún día haya gobernantes en América Latina a la altura de los pueblos. En general, los que ha habido hasta ahora son pura porquería.