domingo, julio 29, 2007

MIS RECUERDOS DE JUAN CAMPOS


















ARQUITECTO JUAN CAMPOS ALMANZA ( 1930 - 2007 )


Juan Campos Almanza ( 1930 – 2007 )

Falleció en la Ciudad de Miami el pasado 27 de Junio el arquitecto cubano: Juan Campos Almanza, uno de los mas prolíficos arquitectos de nuestro país. Graduado en el año 1956, fue parte de la generación de profesionales que comenzó a trabajar bajo un sistema de libre empresa y que luego pasó a ser parte de los profesionales que el nuevo régimen utilizó como esclavos del proyecto revolucionario que destruyó al país en todas las esferas de la vida nacional. La capacidad creativa y el talento propio hicieron de Campito ( como le llamamos sus amigos ) un incansable trabajador, con un impetu tan avasallador que era incomprendido por muchos de sus colegas. Su sentido del humor era también una caracteristica muy destacable pues su carácter irreverente, molestaba a los aduladores y serviles al proyecto fidelista, su lengua era filosa y muy penetrante, sus cometarios en el campo de la politica le trajeron muchos problemas, al punto que en los finales de la decada del 60, y ante su inconformidad con el proyecto revolucionario, presenta su solicitud de salida definitiva del país, como reacción a ese gesto, fue sancionado a trabajar como fregador de omnibus de la Terminal Interprovincial situada en la Ave. De Rancho Boyeros, castigo inmerecido que no le doblegó ni le restó amor a su profesión, y no fue hasta los finales de la decada del 70, cuando se le permitió regresar al trabajo profesional, esta vez en el sector del turismo, donde fue destacado su trabajo en proyectos como los de Cayo Largo del Sur, Remodelación del Morro y La Cabaña, Playa de Santa Lucía, y otros más. Su obra mejor conocida es sin dudas, el proyecto del Pabellón Cuba realizado en 1962. Tambien fue el creador del concepto de cabañas de uso flexible, para el Plan del Campismo ( 1983 – 1985 ).Su trabajo como arquitecto, se destacaba por sus profundos conocimientos de la historia, la arquitectura, la literatura, la geo-politica y la filosofia. Para los de mi generacion, Campito fue un guia y un ejemplo a seguir, su destreza en el dibujo era tal que no utilizaba instrumentos de medición, a pesar de lo cual, sus esquemas estaban siempre a escala, su capacidad de trabajo era tal que excedia el número de variantes solicitadas para un trabajo cualquiera, todos sus compañeros de taller le veiamos como un guia paternal, siempre dispuesto a dar un consejo a tiempo, o reclamar una mayor dedicación al trabajo, sus últimos años los dedicó a documentar los parametros y directrices para una reconstrucción de la Cuba post-Castro, tal era su preocupación en el futuro de su amada isla, a la que dío lo mejor de su talento y esfuerzo aún cuando sus enemigos y detractores no le comprendíeran nunca. Nunca olvidaremos a nuestro amigo Juan Campos, siempre le recordaremos y le estaremos agradecidos por su amistad, enseñanzas y ejemplo.

Arq, Alfredo Pong

A QUIEN NO QUIERE CALDO... 4 TAZAS!


martes, junio 26, 2007

VIERNES 3 AM / CHARLY GARCIA Y PEDRO AZNAR

VIERNES 3 AM. / Charly García

La fiebre de un sabado azul
y un domingo sin tristezas
esquivas a tu corazón
y destrozas tu cabeza
y en tu voz, solo un pálido adiós
y el reloj en tu puño marcó las 3.

El sueño de un sol y de un mar
y una vida peligrosa
cambiando lo amargo por miel
y la gris ciudad por rosas
le hace bien, tanto como hace mal
te hace odiar, tanto como querer y más

Cambiaste de tiempo y de amor
y de música y de ideas
cambiaste de sexo y de Dios
de color y de fronteras
pero en sí nada más cambiará
y un sensual abandono vendrá y el fin

Y llevas el caño a tu sien
apretando bien las muelas
y cierras los ojos y ves
todo el mar en primavera
Bang, bang, bang!!
hojas muertas que caen
siempre igual
los que no pueden más, se van....

martes, junio 19, 2007

NO TENDRAN JAMAS A CUBA

NO TENDRÁN JAMÁS A CUBA II
Jorge Hernández Fonseca
18 de Junio de 2007

Resulta como mínimo grotesco, tener que leer el “Manifiesto para el pueblo de Cuba” escrito por un tirano que ha sometido a su país --y a su pueblo-- al más cruel de los martirios conocidos en la historia latinoamericana de todos los tiempos.

Resulta hipócrita dedicar ese canallesco “Manifiesto” al presidente Bush, que sólo ha sufrido el “caso Cuba” en los últimos 6 años, habiendo una historia de horror y misterio del déspota contra su pueblo que ya dura casi medio siglo, ‘contra todo y contra todos’.

Resulta malintencionado leer una historieta inventada de supuestos diálogos en la Casa Blanca, donde un general norteamericano reclama de Bush la intervención en Cuba, que supuestamente es prometida por el mandatario estadounidense, en medio de la paz y la concordia más conmovedora que ha existido nunca entre Cuba y EUA.

Resulta paralizante leer el “cuento” de los 50 años de “bloqueo”, en medio del cual Cuba ha comprado a EUA, en los últimos 5 años, miles de millones de dólares en comida, para que las huestes de Sixto Batista fabrique menos azúcar que durante la colonia española y nadie produzca viandas, arroz, plátanos y un largo etcétera.

Resulta repugnante leer la alucinante novela fidelista, que comienza precisamente cuando “cayó el campo socialista”, en los años 90, borrando de un plumazo los primeros 30 años de yugo y esclavitud durante los cuales, lo mejor de la juventud cubana cumplió largos años de injusta prisión en las mazmorras dictatoriales, dando gracias a que pudieron escapar de un paredón de fusilamientos de 9 mil asesinados.

Resulta torturante el tener que leer los argumentos mediante los cuales del déspota defiende ser, primero financiado por la Unión Soviética, un país ajeno al que se entregó lo mejor de nuestra Nación, y ahora asistir perplejo a la justificación de la necesidad de que Chávez nos tenga que mantener cual hijos bobos y baldados.

Resulta indignante tener que leer argumentos monetarios de ‘los otros’, cuando en la isla la esclavitud socialista paga miserables 10 dólares por mes a cirujanos y deportistas, a ingenieros y literatos, a profesores y científicos… que huyen del país.

Resulta avasallante que la dictadura aspire a continuar después de la muerte del verdugo, que amenaza continuar “desarrollando la capacidad combativa”, cuando el ejército está muerto de hambre y a lo que aspiran sus reclutas es a escapar a como dé lugar, robándose el primer avión civil que se interponga en su camino.

Resulta una burla a la inteligencia del cubano común, después de medio siglo de libreta de racionamiento, de agua con azúcar y pan con nada, tener que leer la falsa promesa que “de un año para otro el nivel de vida puede elevarse” cuando la incompetencia dictatorial ha tenido medio siglo para demostrarnos que tomó el gobierno para hundir la isla en el peor de los atrasos, pobreza y sometimiento.

Resulta como mínimo aberrante tener que leer de una cuadrilla de bandoleros, que asaltaron la República para saquearla materialmente y entregarla a la insurgencia internacional comunista, colocarse a la altura de Martí y Maceo, con un dictador que se vanagloria de “sobrevivir por azar a la maquina de matar del imperio” dejando un rastro de cadáveres como ningún otro déspota ejecutó en la historia de la patria.

Cuando el tirano desaparezca de la tierra cubana, arrastrará consigo su ralea de facinerosos. Estén seguros, No tendrán jamás a Cuba como hoy la tienen de rodillas

miércoles, junio 13, 2007

LA VERDAD SOBRE EL ATAQUE AL CUARTEL MONCADA


ENTREVISTA: Al profesor Antonio de la Cova, PhD en Historia, autor del nuevo libro “The Moncada Attack” sobre "El Asalto al Cuartel Moncada" realizada por

www.cubalibredigital.com

Pregunta: ¿Qué lo llevó a Ud., siendo un opositor al régimen de Fidel Castro, a ahondar en la historia del primer hecho de guerra promovido por el actual dictador cubano?

Respuesta: En 1974, cuando comenzaba mis estudios de historiador en Florida Atlantic University, un profesor marxista me asignó hacer una reseña sobre “La Historia Me Absolverá,” la obra basada en la autodefensa de Fidel Castro al ser juzgado después del asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953. En dicho relato, Castro acusa al sargento Eulalio “El Tigre” González, de haber asesinado a Abel Santamaría, un héroe revolucionario. Curiosidad histórica me motivó buscar a González en la guía telefónica de Miami. González me dijo, entre otras cosas, que su apodo era “El Mulo” porque había trabajado con la compañía de transporte de mulos en La Cabaña durante veinte años y que Fidel Castro inventó el apodo de “El Tigre” para presentarlo como feroz. Posteriormente confirmé a través de otros militares que conocieron a González, que su apodo siempre fue “El Mulo,” y que Castro estaba mintiendo. Mi entrenamiento como historiador me decía que donde hay una mentira, siempre hay otras. Posteriormente encontré en la revista oposicionista “Bohemia,” de diciembre 27, 1953, página 70, en un breve recuento sobre el juicio de Fidel Castro, que había terminado su alegato de defensa diciendo: “La historia, definitivamente, lo dirá todo.” Esto indica que Castro falsificó el lema “La historia me absolverá.” Estos descubrimientos fueron los que me motivaron a rescatar la verdad histórica, para que esta y futuras generaciones comprendan cuales fueron los verdaderos sucesos del 26 de julio. La mayoría de los 115 protagonistas que entrevisté ya fallecieron. Si yo no hubiera tomado sus testimonios, se hubieran perdido para la historia, ya que ningún otro historiador los había entrevistado. Entre estos testimonios rescatados está el del magistrado Aldolfo Nieto, que presidió el juicio de la Causa 37, donde fueron juzgados Fidel Castro y los implicados en los sucesos del 26 de julio.

P: ¿Qué diferencia tiene este libro suyo sobre el Asalto al Cuartel Moncada, de otros libros similares que tratan un tema sobre el cual se han escrito muchos libros antes, tanto por autores comprometidos con Fidel Castro, como por autores independientes?

R: En el prefacio de mi libro hago un análisis de todas las obras que han tratado el tema del asalto a los cuarteles de Bayamo y del Moncada el 26 de julio de 1953. Señalo como los errores históricos se han perpetuado como mitos revolucionarios, sin que ningún historiador haya realizado un estudio académico o crítica de la “versión oficial” del gobierno cubano. Por ejemplo, en 1961 el periodista Robert Taber publicó “M-26: The Biography of a Revolution,” donde dice que Castro era “presidente de la FEU” y que “apareció brevemente dentro del cuartel” Moncada durante el ataque. Ni el propio Fidel Castro jamás ha dicho que entró en el cuartel en aquel momento. Taber se acoge a la “Leyenda Negra” creada por Castro en “La Historia Me Absolverá,” diciendo que los prisioneros rebeldes fueron torturados, les extirparon los ojos, los castraron, los mutilaron, y que a Haydée Santamaría le quemaron los brazos con hierros calientes, una mentira tan absurda que ni ella la repitió en sus memorias sobre el Moncada. Ningún historiador jamás ha cuestionado la veracidad de esos alegatos. En 1965, el novelista francés Robert Merle fue contratado por el gobierno cubano para escribir “Moncada: Premier Combat de Fidel Castro.” Merle entrevistó a sesenta rebeldes participantes, a seis civiles, y a un solo militar, el teniente que arrestó a Castro. Dicho libro carece de un relato balanceado, ya que solo presenta la “versión oficial” de los sucesos. Igual ocurre con las numerosas obras publicadas en Cuba por Marta Rojas, Mario Mencia, y otros autores, que se acogen a la advertencia que Fidel Castro dio en una reunión de la Unión de Escritores y Artistas Cubanos en agosto de 1961: “Con la revolución, todo; contra la revolución, nada.” Hasta el momento, no se había publicado una obra sobre los sucesos del 26 de julio por un académico con un doctorado en historia. Mucho de lo que se ha escrito es por escritores comprometidos con el régimen castrista o por neófitos que no tienen el entrenamiento universitario adecuado necesario para ser historiador.

P: ¿Cuáles son sus credenciales como historiador?

R: Yo recibí el doctorado en Historia de la Universidad de West Virginia en 1994, y este es el segundo libro que publico con una prensa universitaria, que es el más alto reconocimiento intelectual que se le puede dar a una obra.

P: ¿Cuáles fueron sus fuentes principales de información, dado que Ud. no vive en Cuba y no ha viajado a ella para escuchar la versión de los principales líderes de la acción que relata?

R: Mi libro está basado principalmente en entrevistas grabadas y transcritas que realicé durante treinta y un años con 115 personas que participaron directamente en los hechos, además de publicaciones contemporáneas de aquella época, y cientos de artículos y obras que se han publicado en Cuba desde 1959. Todo está citado en la bibliografía del libro. Además, puse mis entrevistas en la red en
http://www.latinamericanstudies.org/entrevistas.htm para que los lectores puedan formular sus propias opiniones. Los dirigentes revolucionarios que participaron en los sucesos del 26 de julio, ya han dado sus versiones a la prensa cubana, acogiéndose a los parámetros dictados por el régimen. Yo los cito cuando concuerdan con la verdad, o señalo donde hay discrepancias. Por ejemplo, Robert Merle escribe en 1965 que cuando Abelardo Crespo cayó herido en combate, Jaime Costa lo metió dentro de un auto en retirada. Sin embargo, después que Costa fue detenido en Cuba, Crespo cambia su versión para omitir a Costa y decir que Fidel Castro fue quien lo asistió. Entrevistar a estos protagonistas en Cuba no rendiría mucho más, ya que no van a contradecir la “versión oficial” o lo que ya dijeron en entrevistas previas. Sí tuve la oportunidad de entrevistar telefónicamente a dos personas en Cuba, Gustavo Arcos Bergnes, quien iba en el mismo carro que manejaba Fidel Castro al ataque, y el ex teniente Jesús Yanez Pelletier, supervisor militar de la prisión de Boniato donde estuvieron encarcelados los acusados en la Causa 37. Como los dos eran disidentes, no tenían miedo a decir la verdad y contradecir la versión entronizada. Además, en Estados Unidos logré entrevistar a catorce rebeldes exiliados que tuvieron una participación decisiva en los sucesos. Por ejemplo, los tres dirigentes del simultáneo asalto al cuartel de Bayamo, Raúl Martínez Ararás, Orlando Castro García, y Gerardo Pérez-Puelles Valmaseda, rompieron con Castro en 1955 cuando detectaron sus aspiraciones dictatoriales, lo cual denunciaron en una proclama pública. Los tres han sido borrados de la “historia oficial” del gobierno cubano, quienes le han achacado el liderato de la acción de Bayamo a Ñico López, un analfabeto peón del mercado de La Habana. Ñico entorpeció el ataque al cuartel de Bayamo al no cumplir su misión de llevar un alicates que se le asignó para cortar la cerca de alambre de púas, porque se le olvidó. La “versión oficial” es incapaz de criticar a un mártir de la revolución.

P: ¿Hay otros protagonistas que no aparecen en la versión oficial del gobierno cubano?

R: De los 99 rebeldes sobrevivientes, veintisiete se convirtieron en disidentes, por lo cual han sido omitidos de la “historia oficial.” Fidel Castro no los invitó a participar en los festejos oficiales del cincuentenario del asalto al Moncada. Otras personas cuyo papel no ha sido reconocido o tergiversado son los casos de Raúl Castro, Naty Revuelta y Reinaldo Boris Luis Santa Coloma. Raúl Castro va a Santiago de Cuba por invitación de José Luís Tasende sin saber el plan. Fidel Castro se sorprende al ver a su hermano allí en la granja de Siboney horas antes de ir al ataque, y lo asigna al grupo de menos riesgo, los que toman el edificio del Palacio de Justicia, colindante al cuartel Moncada, que eran dirigidos por Léster Rodríguez. Sin embargo, el muro de contención en el techo de la audiencia era muy alto y no les permitió a los rebeldes disparar hacia el cuartel. Por eso, cuando Raúl Castro es detenido, la prueba de parafina que le hicieron para comprobar si había disparado un arma, resultó negativa. Como Léster Rodríguez era santiaguero y pudo escapar sin problemas, Fidel Castro falsamente le achacó el papel de dirigente del grupo a su hermano Raúl. Natalia “Naty” Revuelta Clews, la amante de Fidel Castro, también ha sido omitida de la versión oficial, a pesar que donó más de cinco mil pesos para comprar las armas que usaron los asaltantes. Reinaldo Boris Luis Santa Coloma aparece en la “versión oficial” como el “novio” de Haydée Santamaría. Sin embargo, el verdadero amor de Boris era Nereida Rodríguez, con quien tuvo un hijo que nació el 13 de julio de 1953. Nereida y su hijo han sido borrados de la historia, hasta ahora.

P: ¿Qué hay de cierto que Boris Luís fue emasculado, que le sacaron los ojos a Abel Santamaría, y que otros rebeldes fueron torturados después de capturados?

R: No hubo tal tortura organizada ni necesidad para eso. La tortura generalmente se aplica cuando algún reo no quiere revelar algo. Allí todos los capturados rápidamente admitieron quienes eran, que Fidel Castro era el líder, y que estaban motivados por patriotismo para redimir la patria. Según el teniente Jesús Yanez Pelletier, el prisionero Osvaldo Socarrás Martínez, lo condujo hasta la granja Siboney, donde se habían acuartelado los rebeldes antes del ataque. Unos treinta rebeldes capturados fueron inmediatamente ejecutados en el campo de tiro de armas cortas dentro del Moncada, bajo la autorización del coronel Alberto del Río Chaviano, quien ordenó que regaran los cadáveres por el cuartel para hacer lucir que murieron en combate. El Servicio de Inteligencia Militar (SIM) le tomó una foto a cada muerto, a quien le pusieron un papel con un número de identificación en el pecho. El régimen castrista ha publicado algunas de esas fotos, pero jamás han demostrado la foto del cadáver de Abel Santamaría. Yo reto al gobierno cubano que publique dicha foto y que reproduzca todos los certificados de defunción que redactaron los médicos forenses. Marta Rojas publicó algunos, pero no todos, y demuestran que los rebeldes fueron ejecutados, pero no mencionan señales de tortura o desmembramiento. Yo entrevisté para mi libro a Manuel Bartolomé, director de la funeraria Bartolomé en Santiago de Cuba, quien recogió todos los cadáveres de los rebeldes muertos. Él dijo que no vio señales de tortura y que los médicos forenses de Santiago de Cuba que reconocieron los cadáveres hubieran levantado la alarma si hubieran visto tal cosa. Uno de los médicos forenses, el doctor Manuel Prieto Aragón, fue entrevistado en la revista “Bohemia” en 1968, pero no confirmó el alegato de tortura de los presos, cuando lo pudo haber dicho a la prensa castrista sin problemas. Haydée Santamaría, quien más propagó la versión de la tortura de los presos y que su novio fue emasculado, sin embargo, cuando testificó en el juicio, sin ser coaccionada, no hizo dicha denuncia. El testimonio de ella en corte aparece en la prensa de aquella época.

P: ¿Qué hay de cierto que los soldados en la posta del cuartel y en el hospital militar fueron pasados a cuchillo por los rebeldes?

R: Ese es el otro gran mito que ha perdurado sobre los sucesos del 26 de julio. Eso surge porque el coronel del Río Chaviano llegó al cuartel después del ataque, según me dijeron varios militares. Cuando el general Batista lo llama por teléfono indagando cómo los rebeldes habían pasado la posta, el coronel le dijo que los pasaron a cuchillo y añadió que los dos muertos en el hospital militar, el sanitario José Vázquez y el policía Roberto Ferrándiz, también fueron apuñaleados. Ambos recibieron tiros en la cabeza al asomarse a diferentes ventanas al inicio del ataque. Yo entrevisté a los tenientes médicos Erik Juan Pita y Rolando Pérez Sainz de la Peña, quienes estaban de turno en el hospital militar durante el ataque, y ambos confirmaron que no hubo ningún militar herido o muerto con cuchillo. El soldado José Ferrá Mulet me dijo que vio cuando los rebeldes desarmaron a los dos guardias en la posta 3, Orlando Molina Amores y Walfrido Monzón, y los acostaron en el suelo boca abajo sin lesionarlos. La controversia surge porque una vez que Batista da su discurso al día siguiente, diciendo que la posta y los enfermos fueron pasados a cuchillo, eso se convierte en la versión oficial del gobierno. Sin embargo, la prensa contemporánea, que reportó los eventos del juicio, señala que los testigos médicos militares confirmaron que no murió ningún soldado por arma blanca. Otro dato interesante es que cuando Batista escribe sus memorias, dice que los enfermos fueron asesinados, pero no pasados a cuchillo.

P: ¿Cuál fue la participación directa de Fidel Castro en los sucesos?

R: Fidel Castro, notorio por su memoria y su verborrea, jamás ha descrito en detalle su participación en el combate del Moncada. Nunca ha revelado si disparó un arma, cuantas veces, cuando, o contra quien, como han dicho otros rebeldes. Su actuación la he podido descifrar por rebeldes que estuvieron a su lado, como Gustavo Arcos, que lo acompañó al Moncada, y Héctor de Armas, Carlos Bustillo, y Gerardo Granados, que estuvieron con Castro en la balacera frente a la posta tres, pero no lo vieron disparar su pistola Luger. Castro se pasó los veinte minutos que duró el combate tratando de reagrupar a los rebeldes que se habían dispersado en los patios de las casas del reparto militar y erróneamente penetraron en el hospital militar fuera del cuartel. Un dato interesante es que después que Castro es detenido y llevado a la prisión de Boniato, el médico forense José Ramón Cabrales va a hacerle la prueba de la parafina, para ver si había disparado un arma, y Castro se niega que lo haga. Según el libro de Georgina Cuervo y Ofelia Llenín, “Moncada: Epopeya Heroica,” publicado en La Habana en 1973, página 116, Castro dice: “¿A mí? A mi no me la hacen; ponga que da positivo porque yo sí tiré. A mí no hay que hacerme la parafina. Búsquenme un arma y verán como sigo tirando. – Y fue al único combatiente que no se le hizo la prueba de la parafina.” Parece que Castro sabía que su prueba de la parafina iba a dar negativa, y no quiso desprestigiarse de esa manera, que siendo el líder, no disparó ni un solo tiro.

P: ¿Cuáles eran los antecedentes de los rebeldes del 26 de julio?

R: Castro escogió selectivamente a los 160 rebeldes dentro de la juventud del Partido Ortodoxo, donde él militaba. El libro “Mártires del Moncada” de Marta Rojas, publica biografías de los rebeldes que indica que la gran mayoría no tenían instrucción más allá del sexto grado escolar. Cuatro rebeldes eran graduados de la universidad y había solamente dos negros y doce mulatos, incluyendo a Melba Hernández. Muchos tenían empleos humildes, como peón de albañil, parqueador de autos, dependiente de tienda, mozo de limpieza, campesinos, y desempleados. El hoy en día general Calixto García Martínez era mensajero de bicicleta de la Farmacia Johnson; el general Juan Almeida Bosque era asistente de albañil; el ministro Ramiro Valdés Menéndez era ayudante de camionero; y Agustín Díaz Cartaya, autor del himno del 26 de julio, era un huérfano que tocaba guitarra por las calles de Marianao. Algunos asaltantes eran delincuentes con antecedentes penales. Jacinto García Espinosa era un marihuanero convicto por traficar narcóticos; Carmelo Noa Gil estuvo preso por intento de asesinato; y Flores Betancourt Rodríguez había cumplido un año en el reformatorio juvenil Torrens. Otros cuatro rebeldes habían sido arrestados por fajarse con la policía. Por lo menos veinticinco rebeldes eran huérfanos de padre. Era fácil para el abogado Castro, con su verborrea de persuasión, apelar a los sentimientos patrióticos de dichos jóvenes y manipularlos.

P: Después de tantos años recopilando la información relevante para escribir su libro sobre el Moncada, ¿Qué conclusiones Ud. extrae sobre el carácter de esa acción de guerra, sus lecciones y sus motivaciones?

R: Las acciones del 26 de julio de 1953 comenzaron a prepararse escasamente tres meses antes de realizarse. Raúl Martínez Ararás, jefe del ataque al cuartel de Bayamo, señaló que el plan de ataque era superficial, improvisado, y descabellado. Su segundo al mando, Orlando Castro dijo que más fácil hubiera sido tomar el cuartel de Bayamo sin disparar un tiro si hubieran detenido en su hogar al comandante del cuartel y lo hubieran llevado allí para franquear la entrada. En aquel momento solamente había cinco soldados dentro del cuartel de Bayamo. La prensa había anunciado con anticipación que Batista estaría en las regatas de Varadero el 26 de julio para presentar el trofeo al ganador. Hubiera sido más fácil si se le hubiera hecho allí un atentado en vez de intentar tomar el Moncada. Fidel Castro trató de adelantarse a un plan insurreccional que preparaba la oposición con el Plan de Montreal en abril de 1953. Castro pensó que si él se alzaba primero, el resto de la oposición tendría que secundarlo, como pasó con el prematuro alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes durante la Guerra de los Diez Años. El problema fue que los rebeldes iban vestidos de militares, y la oposición no actuó porque pensó que aquello era una bronca entre militares. Otro dato que no menciona la “versión oficial” es que Gustavo Arcos, Pepe Ponce, Abelardo Crespo, Reinaldo Benítez, y algunos otros rebeldes fueron heridos equivocadamente por otros asaltantes porque iban vestidos de militares. Arcos estaba mirando hacia el cuartel, cuando el balazo le entró por la espalda, con trayectoria de abajo hacia arriba. Ponce y Crespo tuvieron heridas de calibre 22 y Benítez fue herido con perdigones, calibres de armas que usaban exclusivamente los rebeldes. En mi libro yo detallo todos los fallos del plan de ataque, cuyo mayor error estratégico fue no tomar la azotea del edificio de tres pisos frente al Moncada, desde donde un grupo de francotiradores hubieran dominado el polígono, las salidas de todos los dormitorios, y hubieran neutralizado la ametralladora que les prohibió la entrada por la posta lateral. Los rebeldes iban mal armados, con rifles 22, revólveres, y escopetas, y con solo un puñado de balas, para enfrentarse a soldados armados con rifles de alto calibre, ametralladoras, y granadas de mano. Por cierto, los huecos de los balazos en la fachada del Moncada inicialmente fueron hechos por una ametralladora calibre 30 que disparó el sargento José Virués Moraga contra cinco rebeldes que se atrincheraron en el ala izquierda del cuartel. Después del ataque, aquellos daños se repellaron y se pintó la pared. Sin embargo, en los 1970s, el gobierno abrió nuevos huecos en la pared, como aparecen ahora, pretendiendo que son los disparos originales. Es evidente que Fidel Castro llevó a esos muchachos a morir allí, para treparse sobre sus cadáveres, y lograr su fama por primera vez a través de la prensa internacional. El ministro de Información de Batista, Ernesto de la Fe, declaró que el coronel del Río Chaviano debió haber sido llevado ante una corte marcial por no cumplir las reglas de guerra y ejecutar a los prisioneros. Eso fue lo que permitió a Fidel Castro convertir una derrota militar en una victoria política.

P: ¿Según su punto de vista, el Asalto al Cuartel Moncada deja alguna lección importante que pudiera extenderse fuera del territorio nacional cubano?

R: Lo más llamativo de esta obra es la manipulación maquiavélica de Fidel Castro sobre sus seguidores para lograr su ambición personal. En la granja Siboney, cuando Castro reveló su plan de ataque, una docena de rebeldes se negaron a participar en lo que denunciaron como un plan suicida. En Bayamo, Hugo Camejo, jefe de la célula de Marianao, desertó a último momento, al igual que Ernesto Tizol, que había rentado la granja Siboney. Tizol, mientras manejaba su auto rumbo al Moncada, se acobardó y desvió una parte de la caravana motorizada de los asaltantes, muchos de los cuales no participaron en el ataque, que solo duró veinte minutos. El “Manifiesto a la Nación” que redactó Raúl Gómez García, que postulaba las metas democráticas de los rebeldes, y por lo cual sesenta y uno de ellos dieron sus vidas, nunca se llevó a cabo por Fidel Castro.

P: Donde se puede adquirir el libro suyo y que recomendaciones daría para una mejor lectura.

R: El libro se acaba de poner a la venta en Miami el Sentir Cubano, en el 2900 S.W. 8 Street. Se puede pedir en la red a http://www.cubanfoodmarket.com/

También está a la venta el la red en www.amazon.com
http://www.amazon.com/Moncada-Attack-Birth-Cuban-Revolution/dp/1570036721/ref=pd_bbs_sr_1/002-9050753-9398438?ie=UTF8&s=books&qid=1181506609&sr=8-1

Le sugiero a los lectores que lean las entrevistas que puse en la red, en las cuales está basada la obra, http://www.latinamericanstudies.org/entrevistas.htm para que lleguen a su propia conclusión respecto a la objetividad y la veracidad de este libro, que tomó más de treinta años en completar.

martes, mayo 29, 2007

POSADA Y EL CHE: VIDAS PARALELAS

Posada Carriles y Che Guevara: vidas paralelas
CARLOS ALBERTO MONTANER
Posada Carriles y Ernesto Guevara nacieron en 1928 en ambientes parecidos. Ambos pertenecían a la clase media alta. Ambos se decantaron por las ciencias en sus años universitarios. Guevara estudió medicina y Posada química. Los dos compartían una naturaleza psicológica arriesgada y aventurera que les llevaría a jugarse la vida y a sacrificar el bienestar de sus familias por defender violentamente sus creencias.
Fidel Castro uniría a estos dos personajes en vidas paralelas. Tras el golpe militar de Batista (1952), Castro se convirtió en la figura más importante de la oposición armada cuando creó el Movimiento 26 de Julio para derrocar al dictador y alcanzar el poder. En esa organización figuraron el Che y Posada. El argentino, en la Sierra Maestra; el cubano, en la lucha clandestina.
Por aquellos años, ''el 26'' practicaba el terrorismo indiscriminado en sitios públicos. En noviembre de 1958 llevó a cabo el primer secuestro de un avión civil con fines políticos, abominable crimen que provocó numerosas víctimas cuando el aparato se estrelló en la bahía de Nipe. Fue tal la intensidad del terrorismo castrista que los habaneros viejos aún recuerdan ''la noche de las cien bombas'' y los salvajes estallidos de explosivos en salas de fiesta y hoteles, sin importar el daño que se infligía a los inocentes.
Esa era la lamentable atmósfera moral y política de Cuba en aquella época. Los métodos no importaban si los fines parecían justificables. En la Sierra Maestra el Che no vacilaba en volarle la cabeza a cualquier campesino remotamente sospechoso de colaborar con el ejército de Batista. Llegó a escribir una frase tremenda que resume la lógica implacable del revolucionario: ``El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales al ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal''.
Cuando Fidel Castro y otros pocos dirigentes torcieron el rumbo del gobierno y se decantaron hacia el comunismo y la alianza con Moscú, Cuba entró de lleno en la guerra fría. El país y el Movimiento 26 de Julio se partieron en dos. Posada Carriles se afilió al bando armado de quienes defendían a tiros la democracia, mientras el Che Guevara, también a tiros, defendía el comunismo. Posada creía (y luchaba por ello) que las sociedades más felices se parecían a Estados Unidos o a Canadá. El Che estaba seguro de que el modelo ideal era la dictadura de Mao.
El gobierno cubano buscó el apoyo del KGB. Posada y centenares de ex miembros del 26 de julio, veteranos de Bahía de Cochinos, se colocaron bajo la dirección de la CIA. Guevara se fue al Africa a tratar de crear nuevas tiranías comunistas en las antiguas colonias europeas. Posada y otros cubanos fueron a pelear contra ellos para evitarlo. En el lago Tangañika se enfrentaron cubanos contra cubanos. Esa vez ganaron los exiliados. Lo mismo sucedió luego en la Venezuela de los sesentas. Castro quiso acabar con la frágil democracia venezolana. Posada, por sugerencia de la CIA al gobierno de Caracas, fue a combatir las guerrillas comunistas alimentadas desde La Habana. Los comunistas perdieron esa guerra. Poco después, en Bolivia, el Che fue capturado y ejecutado. Había entrado al país con el nombre de Ramón Benítez.
La guerra fría cobró entonces un matiz más violento. Cuba se convirtió en el centro de adiestramiento de los peores terroristas del mundo. El venezolano Carlos Ilich Ramírez, el Chacal, luego admirado y protegido por Chávez, pasó por esos campos de entrenamiento y poco después secuestró aviones y organizó el asesinato de los deportistas israelíes en las olimpiadas de Munich (1972). En Venezuela, cuatro años más tarde, se tramó la voladura de un avión de la línea cubana. Fue un acto monstruoso que costó 73 vidas. Posada niega cualquier vinculación al hecho. Es acusado y sale absuelto, pero lo dejan detenido mientras el gobierno apela la sentencia. Dos venezolanos resultan condenados.
Posada escapa de la cárcel. Se hace llamar Ramón Medina. Se asocia de nuevo a la CIA para continuar su interminable batalla. Lo reclutan para que ayude a las guerrillas nicaragüenses que, con el respaldo de Washington, luchan contra la tiranía de Daniel Ortega. El presidente Reagan no quiere que Centroamérica se convierta en una zona de influencia cubana. Los comunistas son derrotados en la región. Posada vuelve la mirada a su patria de origen. Sus esfuerzos habían tenido éxito en todas partes menos en Cuba. Fue entonces --se dice y Posada lo niega-- cuando comenzó un plan para ejecutar a Castro en el extranjero y para interrumpir el flujo de turistas con bombas en los hoteles y las salas de fiesta, como había hecho ''el 26'' medio siglo antes. Irónicamente, es el gobierno norteamericano quien pone fin a su vida aventurera y lo confina a una especie de arresto domiciliario. Nadie se explica por qué los medios de comunicación en Occidente son menos severos con Guevara. Nadie lleva una camiseta con el rostro de Posada. Hay algo fundamentalmente hipócrita en todo esto. Un doble rasero.

jueves, mayo 03, 2007

CHISTE CANIBAL

En plena selva africana se estrella un avion de una linea alemana.
Van a ver el siniestro papá canibal y su hijito, encuentran solo una sobreviviente ,sexo femenino de 1.70 mts , rubia, ojos azules y con medidas 90-60-90.
Muy emocionado el canibalito pregunta:
- Papá ¿Nos la comemos aquí o la llevamos para la casa?
y el papá canibal contesta:
- No hijo, nos la llevaremos para la casa y nos vamos a comer a tu mamá

martes, abril 10, 2007

GUGULANDIA / Hernan H


LA TIRA DE GARRINCHA


ENTREVISTA A MIKE PORCEL

Mike Porcel es uno de los músicos cubanos más virtuosos de la etapa marcada por la revolución de Fidel Castro. Compositor original, arreglista, hombre de teatro, creador audaz e inclinado a experimentar, hizo historia entre sus contemporáneos durante un período fértil y polémico que terminó oficialmente cuando el artista decidió abandonar el país, en 1980.
Desde entonces, su exitosa carrera cayó al vacío y Porcel pasó a engrosar la lista de los ninguneados, condenado al ostracismo durante los nueve años en que se le impidió cumplir su voluntad de emigrar.
Para muchos cubanos, Porcel es un nombre indispensable en la memoria musical de una época. Integró el grupo Dada, fue fundador y director musical de Síntesis, recorrió la Isla con espectáculos de música y poesía y compuso la canción En busca de una nueva flor, escogida como tema del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, que se realizó en la Isla en 1978. La obra y trascendencia del autor de Diario y Ay del amor resultan prácticamente desconocidas para las nuevas generaciones, aunque algunas de sus canciones todavía se cantan en la Isla.
Ajeno a las escaramuzas publicitarias que dominan el mundo del espectáculo, Porcel ha transitado con absoluta discreción su exilio en España y Estados Unidos, a pesar de que su trabajo musical ha continuado siendo tan incesante como en los años previos. Ahora, radicado en Miami, sacará por fin su primer disco personal.


Usted empezó con el grupo Dada en 1968, ¿cómo fue su experiencia con los otros integrantes?

Los conocí a través de mi profesora de guitarra, Leopoldina Núñez. Ellos acababan de salir del servicio militar, se hicieron profesionales ese año. Al poco tiempo, entró Pedro Luis Ferrer. Estaba también Alfredo Arias, un músico muy talentoso, que tenía unas ideas muy avanzadas para la época. Por ejemplo, lo más usual era usar la misma célula rítmica con el instrumento que venía, si era una tumbadora, una clave, pero él lo que hacía era procesar esa célula y utilizarla con otros instrumentos. Había una búsqueda y un deseo de innovar que chocó con intereses de otros del grupo, y yo me sumé a esas ideas. Después seguí mi camino por otros rumbos.


Durante varios años estuvo haciendo el espectáculo Que hablen los poetas, con Carlos Ruiz de la Tejera. ¿Cómo surgió la idea y cómo la recuerda a la luz del tiempo?

Conocí a Carlos Ruiz en Teatro Estudio. Ahí trabajé desde 1972 hasta 1975, como asesor musical; musicalicé obras de Gertrudis Gómez de Avellaneda y Beltort Brecht, entre otros, y tuve la experiencia del contacto con el teatro, con actores y directores que fueron muy importantes para mi carrera como Vicente Revuelta, Berta Martínez, José Antonio Rodríguez y el propio Carlos Ruiz de la Tejera.
Que hablen los poetas fue una experiencia bien interesante. Nos decían: 'Hay que ir a tocar allí', y podía ser una oficina, una fábrica, cualquier lugar donde no habían las menores condiciones para actuar, y nos surgió la idea de estructurar un espectáculo con guión. Le pusimos Que hablen los poetas porque estaba basado en la poesía universal, a veces se utilizaban los textos dichos y a veces musicalizados. Fue interesante porque se rompió un mito de que la gente a veces rechaza la poesía o rechaza el arte que no sea facilista.
Lo hicimos como cuatro o cinco años. Luego gané el concurso para la canción del Festival. Fue premiada, pero ellos (los funcionarios culturales) no estaban totalmente conformes con que esa fuera la canción que representara a Cuba, querían algo mucho más político y mucho más directo, y fue un año bien tenso y polémico para mí.


Durante esos años, ¿cómo era su relación con el movimiento de la Nueva Trova?

Fue conflictiva. Yo nunca me sentí parte del movimiento, para mí siempre fue un movimiento controlador y controlado por la juventud comunista. No fue más que una idea política para ponerle freno a las supuestas rebeldías de Silvio (Rodríguez) en aquella época. Sin duda, hubo un movimiento de la nueva canción no sólo en Cuba, sino a nivel mundial, que influenció a muchos compositores de la época. Pero todo el que tuviera una influencia como esa, la idea era llevarlo por los caminos que a ellos (los funcionarios culturales) les interesaban. Estéticamente nunca me sentí parte del movimiento, creo que a Pedro Luis Ferrer le pasaba lo mismo, y siempre lo decía.
Se utilizaba el nombre de Nueva Trova como una especie de continuidad con la trova tradicional, con Sindo Garay y Manuel Corona, pero eso se trajo por los pelos. Fueron distintas etapas, de alguna manera pudo haber puntos de contacto, pero no porque había una continuidad.
El hecho de pertenecer al movimiento te empezaba a marcar y venían aquellas famosas canciones de encargo, que nunca hice. Era una cosa bastante oficialista, funcionaba con plantilla, reuniones, y toda una escala bien delimitada de grupo dirigente y de lo que había que hacer y lo que no había que hacer, y lo que se suponía que se debía hacer o no.
Las reuniones casi siempre las citaba la UJC. Los más politizados eran gente como Vicente Feliú y Eduardo Ramos, quienes servían como una especie de puente entre la parte más artística y la parte más política (de los cantautores). Fui a muy pocas reuniones, pero recuerdo que eran para "bajar directivas". En aquella época había que creerse que la única música o canción que podía funcionar, o que servía en Cuba, era la que se hacía dentro del movimiento de la Nueva Trova; era la políticamente pura o aceptada.
El hecho de proyectarme cómo me proyecté —tenía canciones de amor, otras quizás más filosóficas, con otra problemática de la vida, pero nada directamente político, hablando sobre Nicaragua, o sobre Salvador Allende— me trajo la fama de no ser muy confiable políticamente. Me quedó eso como una especie de fantasma
.


¿Cómo valora el movimiento que dice ser su continuidad, el de los llamados "novísimos"?


He oído cosas de Carlos Varela, incluso una vez que pasó por Miami lo conocí, y he oído algunas cosas sueltas de distinta gente nueva. Me parece que el movimiento perdió mucho más de espontaneidad. La nueva generación, aparentemente, empezó a hacer más críticas, pero a mí me parece que fue una especie de adaptación a las circunstancias, no creo que esa crítica sea real ni creo que el movimiento ganó calidad, tampoco creo que perdió.
Cambiaron las circunstancias externas y, del hombre con la guitarra, se pasó al hombre con el grupo de rock, que en aquella época (de los setenta) se consideraba una especie de herejía. Pienso que la continuidad que hay entre los novísimos y la Nueva Trova es que al final hay control político sobre ese tipo de canción, porque ¿hasta dónde se admite la crítica en Cuba realmente? Hasta donde a ellos (los gobernantes) les conviene
.


¿Qué pasó con Síntesis? ¿Por qué se separó tan pronto del grupo?


A raíz de lo del Festival (de la Juventud y los Estudiantes), hubo una especie de apertura para los músicos, no hubo muchas barreras para hacer cosas que se salían del espíritu dogmático de la época, y entonces se crearon varios grupos, entre ellos Síntesis, Afrocuba y creo que Arte Vivo también, que estaban buscando a partir del rock pero de un rock más evolucionado, sinfónico, progresivo, menos pop rock.
Sólo estuve con Síntesis desde 1978 hasta 1979. Yo quería, y de hecho empezamos a hacerlo, explorar la experiencia que había incorporado a mi trabajo personal, con Carlos Ruiz y con el teatro, y creo que eso fue lo que produjo la división de criterios y la separación. Demandaba no sólo un trabajo musical, sino también de actuación, una búsqueda de la que hubiera podido surgir otra cosa, pero se quedó en experimento.
Lo que se hizo durante el Festival fue muy pálido. Estuvimos ensayando durante ese período con José Antonio Rodríguez, tratábamos de hacer un trabajo integral, donde el trabajo y la música de alguna manera se pudieran fundir. El grupo se fue sumando a la idea, pero hacía falta una dedicación. Después yo aprendí, con la experiencia, que no todos los músicos están dispuestos a pasar por ella. El músico es un ser bastante convencional, en cierto sentido; le cuesta trabajo romper esos esquemas de que él no va a tocar una guitarra o un violín de la manera que se toca. No todo el mundo se presta a esas búsquedas. Y éramos muy jóvenes también, tendríamos 25, 27 años. Hubo desavenencias, y yo me separé del grupo.


¿Cómo fue el proceso de su desencanto, en momentos en que estaba entre los músicos más populares de la juventud?


Yo hacía mucho que quería irme, pero hubo distintos períodos en Cuba en que las salidas estaban cerradas. Fue un proceso de frustración y de convencimiento de que, sin tener libertad, es imposible crear ni manifestarte. Cuando se creó el problema con Síntesis, a raíz del fin del Festival, el grupo decidió separarse. El Ministerio de Cultura no me apoyó, quizás la dirigencia política encontró una vía favorable de separarme. Eso fue como en 1979, y en ese año decidí muchas cosas, dejé de trabajar, estuve alejado de todo.


¿Cómo fueron su intento de salida por el Mariel y los nueve años que vinieron después?


Traté de salir el 19 de mayo de 1980. Mi familia en Estados Unidos me mandó a buscar y me llevaron al famoso (Círculo Social Obrero) Abreu Fontán, pero de ahí no me dejaron salir. Fui con mi esposa y mi hijo, que entonces tenía como seis años, estuvimos toda una noche ahí y por la mañana me llamaron y me dijeron que no me iba a ir nunca.
Lo primero que hicieron fue sacarme de todo el panorama cultural cubano, fui censurado en la radio y la televisión, me separaron del buró de contrataciones, fueron nueve años totalmente en el ostracismo. El único trabajo que encontré, como a los tres o cuatro años, fue en una iglesia, y luego me convertí en el organista de las iglesias de La Habana, organicé coros y festivales dentro de la Iglesia, y cantaba allí.


¿Recuerda algo estimulante de esa época?


Debe de haber algo… pienso que el hecho de pasar por esa experiencia siempre te enseña algo. Dentro de lo malo, fue renovadora. Realmente tengo muy malos recuerdos, una sensación de frustración de un trabajo no realizado, de siempre estar luchando un poco contra la corriente. Fue una época también de definiciones, donde conocí a los que de verdad eran mis amigos y a los que no. Fue, en un sentido, decepcionante, y en otro, esclarecedor.
De los músicos, siempre recordaré con agradecimiento y cariño a Pedro Luis Ferrer. A pesar de que se mantiene allí, desde el punto de vista de amigo y de colega, pasó por alto todo y siempre se mantuvo a mi lado, y eso nunca lo olvidaré.
De esos años recuerdo el asedio de la Seguridad (del Estado). Te citaban: 'Sabemos que estás tocando aquí en la iglesia y si sigues te vamos a llevar preso'. Creo que era una forma de intimidación. Al menos, en esos momentos, no les convenía a ellos crearse un problema dentro de la iglesia; pero quizás fue un poco de suerte para mí, porque cuando han querido pasar por encima de cosas, han pasado. Pero de alguna manera me mantuve ahí y ellos no pasaron más allá de la raya; no sé si fue un pulso entre los dos, si lo gané o si ellos se dejaron ganar.
En el año 1988, el Alto Comisionado de la ONU envió una delegación a Cuba por una serie de denuncias de violaciones de derechos humanos, y llevaban mi caso entre otros muchos miles. Pasando por alto amenazas y burlando la vigilancia, porque ellos (los miembros de la Seguridad) no querían que yo declarara, fui a declarar ante la delegación. Como a los dos meses de haberse ido ésta, me autorizaron a irme de Cuba.


¿Cómo le ha ido en el exilio? ¿Cómo es que no había grabado ningún disco?


Nunca he podido grabar prácticamente nada. Cuando llegué a España, en el año 1989, conocí a Elsa Baeza, una cantante cubana que lleva muchos años en España. Ella hizo un disco con canciones mías en 1990, que se llamó Mis momentos felices. Fue lo primero que grabé al salir de Cuba, después no he vuelto a grabar más nada.
Salí a España en un momento en que estaba el PSOE en el poder. Ahí me di cuenta cómo los progresistas europeos ya te consideran un poco enemigo de ellos. Pensé: 'Salí a un lugar ideal, tengo un trabajo hecho en español', y no fue un campo propicio para eso.
Cuando llegué a Estados Unidos, como siempre me ha interesado el trabajo de compositor para obras de teatro y cine, me dediqué a eso, a componer música original para teatro y para unos dibujos animados, y por esos caminos me he ido yendo. Prácticamente todo el tiempo que estuve en Miami trabajé para el Teatro Avante, para el Festival de Teatro Hispano, y tengo como 10 ó12 obras hechas allí.
Ahora decidí empezar a producir mis cosas y a grabarlas yo mismo, no esperar por ninguna casa de nada. Tenía un trabajo de varios años engavetado y lo acabo de terminar, estoy en el proceso de sacarlo. Es totalmente distinto a las cosas por las que la gente me recuerda. Es un trabajo que de alguna manera recoge todas mis experiencias musicales y todas las influencias musicales de mi carrera, pero es más bien música instrumental. Tiene momentos de canciones muy breves que sirven de enlaces entre los distintos movimientos musicales. Se llama Ecos.


¿Piensa en algún momento hacer un disco con las canciones que compuso en Cuba y con las que siguió haciendo después?


Yo siento que eso es como un fardo que está conmigo y que tengo un compromiso moral con eso, por muchas razones. Primero, porque creo que es un trabajo de calidad que es una lástima que se quede engavetado. Segundo, porque cuando lo miro con objetividad pienso que tiene total vigencia, ahora mismo es lo próximo que me interesa hacer.


¿Cómo compara su experiencia como músico en Cuba y en el exilio?


Aquí, quizás, no he tenido todas las posibilidades que hubiera querido, pero la experiencia de Cuba fue traumática. La de aquí es distinta, difícil. No se puede esperar que la gente crea que uno es el genio del siglo y esté esperando por lo que tú haces. Ubicarte y encontrar tu espacio lleva tiempo, y eso es parte de la experiencia.

Entrevista realizada por Ivette Leyva Martinez / Miami



CAMILO LOPEZ ENTREVISTA A PONG

Blogosfera: Alfredo Pong
Por Camilo López, desde Miami.

“De esa forma accedemos a la verdadera comunicación de masas. No hay consorcios, ni partidos ni compromisos ideológicos que puedan manipular los temas y puntos de vista. En última instancia es el propio autor quien se desnuda ante todos y nos aporta algo interesante o simplemente banal”.
Alfredo Pong, conocido caricaturista político cubano, quien llegó al mundo de la blogosfera de la mano de su hija teniendo ya un currículum soberbio, conversa con nosotros acerca del universo blog como medio de expresión individual. Inmediatamente su desconfianza acerca del manejo de la información por parte de grandes conglomerados es notable:
“No creo en las organizaciones tipo ONG (
Green Peace incluido) y que en definitiva son panfletos ideológicos también. Para mí las instituciones no dejan de ser un modo oficialista de emitir e influir en las relaciones sociales y económicas de un grupo determinado”. Por ello “la comunicación debe ser amplia, libre y abierta. Y en eso, hasta hoy, los blogs son un magnífico instrumento”.
Cuando inquirimos acerca de su obra, de sus motivaciones y delirios, nos responde:
“En la obra de cada autor se reflejan sus puntos de vista”. Y ahonda: “Yo fui una víctima más del fascismo de izquierda que rige los destinos de mi país desde 1959; una pandilla con un Padrino que ha convertido en víctima – cómplice a cada ciudadano cubano”. Es por ello que “mi trabajo en la gráfica política refleja mi posición al respecto”.
El socialismo como estafa, sea de cualquier tendencia, es una tesis vital dentro de la percepción artística y humana que Pong desarrolla con
su arte:
“No creo en el socialismo en ninguna de sus formas, porque al final son parientes de la misma familia y se apoyan veladamente pero jamás se lastiman lo suficiente como para eliminar su ideología”. Es la teoría del conservacionismo en su más pura esencia: “Se adaptan tal y como lo hacen las especies en peligro de extinción, para no desaparecer, y para ello se valen de la democracia y sus debilidades”.
Y conceptualizando su trabajo, concluye con un aclaratorio:
No vivo de la caricatura. Mi vida profesional nada tiene que ver con ello”.
Alfredo Pong percibe que la blogosfera cubana del exilio se alimenta de límites difusos, como si fuera fiel reflejo de quienes vivimos fuera:
“La blogosfera cubana está en forma dispersa en la red. La realidad cubana es tan variada como cubanos hay. Cada cual la vive según sus experiencias e intereses. Los ex pioneros no pueden ver la realidad de los ex presos políticos, ni los ex funcionarios pueden entender la realidad de los ex ciudadanos de a pie”.
Y advierte acerca de su preocupación mayor:
“Existe un sólo enemigo, que vive de nuestras remesas, que es administrador de nuestros artistas, que es censor, curandero y Gran Hermano”. Por ello su profundo escepticismo acerca de quienes se escudan en la libertad de prensa para emitir opiniones favorables acerca del régimen cubano. “Desde La Habana se dirigen muchas instituciones de las cuales se llega a creer que emiten “opiniones libres” sobre nuestra realidad”. Y es allí donde su fe sobre los medios de opinión no controlados alcanza una real dimensión: “Por eso la diversidad en la blogosfera será siempre la mejor arma contra los designios ideológicos de ese ‘hombre nuevo’ que sigue al Che y le gusta Silvio con nostalgia, y Pablo, y los Van Van y los muñequitos rusos. En resumen, ése hombre nuevo que aún sueña con el socialismo”.
Tampoco, a consideración de Pong, hay que exagerar el papel que juega la blogosfera como medio representativo del exilio cubano:
“El primer exilio lo componen personas ya muy ancianas que se están muriendo sin volver a la tierra libre que soñaron algún día. Ellos hicieron el camino. No conocen ni entienden la Internet. No tienen voz en la red y son las primeras víctimas”.
Y luego de identificar a las principales tendencias participativas dentro del amplio mundo del exilio cubano, concluye:
“El futuro de nuestra blogosfera está en manos de los que son jóvenes y dominan el campo de la web y la era digital. Sus inquietudes no pasan por la empatía. Cada cual va a sus objetivos, y ello a su vez define el lenguaje y el modo de hacer”. Aunque también considera que: “Hay mucha confusión y mucha falta de reciclaje, es por eso que hay que conocer la verdadera historia del conflicto antes de emitir comentarios y criterios. Hay que investigar y aprender a escuchar las opiniones ajenas”.
Alfredo Pong, fiel representante de
aquella estirpe de caricaturistas que molestaron a la cúpula desde un inicio, tiene las cosas claras, más allá de poses filosóficas o teorías existencialistas acerca del tema cubano:
“En mi caso personal sólo hay dos tendencias: o estás realmente contra la dictadura o a favor de ella. El resto es una eterna discusión dentro de la familia”.

LAS RAZONES DEL ODIO / Parte III

“¡Yo Estuve en la Rastra de la Muerte!”
Por el Brigadista Emilio Valdés Calderón

Parece que fue ayer, pero no: hace 40 años que invadimos a Cuba
con el propósito de liberar a la patria del comunismo.
Por tres días, del 17 al19 de abril, estuvimos peleando hasta que
se nos acabaron las balas. Ya dispersos por la Ciénaga de Zapata,
fuimos hecho prisioneros por las tropas castristas. Nos llevaron a
Girón, donde nosmaltrataron, escupiendonos,insultándonos,
amenazándonos con el paredón. El grupo nuestro fue llevado
a una casa donde habían muchos más prisioneros.
Tres de éllos fueron fusilados después. Uno fue Pérez Cruzata,
quien había estado antes con Efigenio Amejeiras, Jefe de la Policia.
En un cuarto habíamos 30 detenidos, y allí encontré a un primo mío,
quien estaba herido sin ser atendido. Al día siguiente, creo que era
el 24 de abril, nos sacaron de la habitación y afuera nos alinearon
frente a una enorme rastra. Alli estaba el Comandante Osmani
Cienfuegos (hermano de Camilo) dando órdenes.
Un individuo que después supe se llamaba Fernández Vila, del
Instituto Nacional de la ReformaAgraria (INRA) iba llamando a muchos,
incluyendo a heridos.
En esa lista caímos mi hermano Francisco, mi primo Humerto, y yo.
Cuando ya habían 110 brigadistas dentro de la rastra, los que eran
vejados por el Comandante Cienfuegos, Fernández Vila le advirtió
que nos íbamos a morir asfixiados. Cienfuegos comentó:
“No importa. De todas formas los vamos a fusilar.
Traigan 50 cochinos más”. Nuestro jefe, Ernedio Oliva, también estaba
en la rastra. Cienfuegos le preguntó que qué tenía que decir, a lo que
Oliva respondió con su nombre, rango, y número de serie.
Esto puso furioso a Cienfuegos, y ordenó que Oliva saliera del vehículo.
Esto posiblemente le salvó la vida. Estimo que ya habíamos
161 brigadistas en esas circunstancias. Más de 40 heridos fueron
tirados adentro. Cerrada la puerta lateral, la rastra fue puesta en marcha.
Tratamos desesperadamente de volcarla, lanzándonos contra los lados,
pero inutilmente. Las paredes interiores estaban cubiertas con
madera “playwood” y zinc.
Un paracaidista que sabía karate rompió algunas tablas.
Estábamos muy apiñados, y el aire comenzaba a faltarnos.
Fue horrible. La oscuridad era total. Se produjoun caos.
Muy difícil de describir aquellas escenas. En la parte de atrás de
la rastra logramos hacer algunas hendiduras utilizando los metales
de nuestros cinturones y un pedazo de hierro que apareció no se cómo.
El infierno de Dante me lució entonces un paseo por el Prado...
Logramos hacer unos cuatro huequitos de más o menos una pulgada
y media cada uno, y claro, éramos muchos para todos poder usarlos.
Esas ranuras fueron hechas como a unos tres pies del piso.
En la parte del frente se produjo una gran agitación, ya que allí no
había respiración alguna. Algunos de esos hombres, ya casi desmayados,
logramos cargarlos,pasarlos para atrás y ponerlos junto a los huecos.
Uno de éllos fue Arteaga, vecino mío en Cuba, quien prácticamente muerto,
pudimos revivirlo. Mi hermano, el viejo Guerra y su hijo estaban al lado
opuesto. Guerra nos arengó para que estuviésemos tranquilos,
diciéndonos que nos íbamos a salvar.
Pusimos nuestras camisas en las paredes para absober la humedad y
el frío de la noche, y pasándolas por nuestros cuerpos nos ayudaba a
mantenernos vivos y alertas, pues si uno caía al piso, no se levantaba más.
Ya habían algunos muertos.
Y he aquí lo que más me impresionó en aquel trágico viaje de ocho
horas...Jose Millán saltó del piso y me dio en la cara sin querer....
Me dijo que tenía esposa e hijas en Miami. Entonces me confesó que se
iba a morir en ese momento,que tenía a Jesucristo delante de él, que
nosotros seríamos salvados.
A los dos minutos cayó muerto. A mi lado.
Supimos que la rastra había llegado al Castillo del Príncipe, en La Habana,
y que después siguió para el Palacio de los Deportes,donde por primera
vezfue abierta la puerta lateral. Casi no podíamos levantarnos.
Mi hermano y el viejo Guerra me ayudaron a salir. Cuando miré hacia atrás,
vi a muchos cuerpos en el suelo. Después supimos que habían muerto nueve,
y otro que falleció poco después. Entre éllos, un joven campesino de 20 años
que no era brigadista, y así y todo lo metieron en la rastra.
Fue un espectáculo de horror.
La culpabilidad directa fue de Osmani Cienfuegos.
Muchos militares castristas en el Palacio de los Deportes hicieron gesto
de desaprobación acerca de aquella masacre e ignominia. Fue un
verdadero acto de cobardía, del que también fue responsable Fidel Castro por
respaldar a Cienfuegos.
Cuando se escriba completa la historia de Bahía de Cochinos,
se van a saber muchas cosas más.

LAS RAZONES DEL ODIO / Parte II

COMO ASESINABA EL CHE GUEVARA
Publicado en EL NUEVO HERALD d i g i t a l

Diciembre 28, 1997 por Pierre San Martin

Miami, Florida Eran los últimos días del año 1959; en aquella celda oscura y fría 16 presos dormían en el suelo y los otros 16 restantes estábamos parados para que ellos pudieran acostarse, pero nadie pensaba en esto, nuestro único pensamiento era que estábamos vivos y eso era lo importante; vivíamos hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo sin saber que depararía el siguiente.
Fue como una hora antes del cambio de turno cuando el crujiente sonido de la puerta de hierro se abrió, al mismo tiempo que lanzaban a una persona más al ya aglomerado calabozo. De momento, con la oscuridad, no pudimos percatarnos que apenas era un muchachito de 12 o 14 años a lo sumo, nuestro nuevo compañero de encierro.

¿Y tú que hiciste?, preguntamos casi al unísono.
Con la cara ensangrentada y amoratada nos miró fijamente, respondiendo:

"Por defender a mi padre para que no lo mataran, no pude evitarlo, lo asesinaron los muy hijos de perra."

Todos nos miramos como tal vez buscando la respuesta de consuelo para el muchacho, pero no la teníamos, eran demasiados nuestros propios problemas. Habían pasado dos o tres días que no se fusilaba y cada día teníamos más esperanzas que todo aquello acabara,
los fusilamientos son inmisericordes, te quitan la vida cuando más necesitas de ella para ti y para los tuyos, sin contar con tus protestas o anhelos de vida.
Nuestra alegría no duró mucho más, cuando la puerta se abrió, llamaron a 10, entre ellos al muchacho que había llegado último; nos habíamos equivocado, pues a los que llamaban nunca más los volvíamos a ver.
¿Cómo era posible quitarle la vida a un niño de esta forma; sería que estábamos equivocados y nos iban a soltar? Cerca del paredón donde se fusilaba, con las manos en la cintura, caminaba de un lado al otro el abominable Che Guevara.
Dió la orden de traer al muchacho primero, y lo mandó a arrodillarse delante del paredón. Todos gritamos que no hiciera ese crimen, y nos ofrecimos en su lugar.

El muchacho desobedeció la orden, con una valentía sin nombre le respondió al infame personaje: si me has de matar tendrás que hacerlo como se mata a los hombres, de pie, y no como a los cobardes, de rodillas.
Caminando por detrás del muchacho, le respondió el Che: "con que vos sos un pibe valiente"...
Desefundando su pistola le dió un tiro en la nuca que casi le cercenó el cuello. Todos gritamos: asesinos, cobardes, miserables, y tantas otras cosas más. Se volteó hacia las ventanas de donde salian los gritos y vació el peine de la pistola, no sé cuantos mató o hirió. De esta horrible pesadilla, de la cual nunca logramos despertar, pudimos darnos cuenta despues, en la clínica del estudiante del hospital Calixto García, a donde nos habian llevdo heridos. Por cuanto tiempo no lo sabríamos, pero una cosa sí estaba clara, nuestra única baraja era la de escapar, única esperanza de superviviencia

LAS RAZONES DEL ODIO / Parte I

El Mariel y la cortina de espinas
Publicado el martes 10 de abril del 2007
OSWALDO PAYA
Comienza el mes de abril de 1980 y varias personas entran violentamente en la embajada del Perú estrellando un autobús contra el portón. Los custodios cubanos disparan y uno de ellos muere en el cruce de esos disparos. El gobierno cubano anuncia que retira la guardia de protección a la sede diplomática. Entonces miles de cubanos comienzan a peregrinar desde todas partes del país rumbo a esta embajada y más de 10,000 entran en la instalación y los jardines, donde permanecen varios días en espera de salvoconductos para salir de Cuba. Unas dos semanas después comienza el puente del Mariel, puerto por donde salieron unos 125,0000 cubanos hacia la Florida.
Más que una crónica se impone una reflexión sobre los horrores de esas jornadas, sobre los que hubo antes y los que continúan. El fin no justifica los medios y nadie tiene derecho a dañar a otros en su afán de salir del país. Al mismo tiempo preguntamos: ¿por qué el gobierno cubano ha perseguido y castigado a los que deciden irse?
Cuando los cubanos se iban en los años sesenta y setenta, nos parecía que era para toda la vida y en cierta medida fue y es verdad. Fueron desterrados. Las despedidas fueron y son desgarradoras, casi siempre envueltas en la crueldad del Departamento de Inmigración, cuyos funcionarios muchas veces no escatiman en desprecio, humillación y desinformación con tal de causar el mayor daño y dolor posible a los que se iban y aún hoy a muchos de los que se van.
La lista de sufrimientos por las humillaciones, las ofensas, las exclusiones, las burlas, la pobreza a que eran sometidos es muy larga y debe hacerse con los testimonios de miles y miles de cubanos, a los que hasta en el mismo momento del despegue del avión, se les mantuvo la sangre congelada por el pavor que causa la posibilidad de ser bajado de la nave y lanzados nuevamente al abismo de la condena maldita, que se tornó especialmente despiadada para los que dijeron: ``Nos vamos''.
Sólo recordaré cómo las autoridades retenían el permiso de salida de una familia durante meses o años, esperando a que uno de sus hijos varones cumpliera los 15 años, edad en que no podría abandonar el país por la ley del servicio militar obligatorio, para entonces otorgarles el permiso de salida en ese momento. Así muchas familias tenían que escoger entre salvar a unos hijos dejando a otros o quedarse todos. La vida se congela para las familias que solicitan un permiso de salida que en una época duraba años o nunca se otorgaba.
Muchos fueron expulsados de sus empleos, enviados a trabajos forzados durante años en espera de ese permiso de salida, hombres y mujeres, fichados por la Seguridad del Estado, perseguidos y catalogados como apátridas y gusanos. Las autoridades hacían y hacen un inventario de todo lo que posee la familia que pretende irse del país, incluyendo las joyas personales, sobrecamas, muebles, artículos electrodomésticos, automóvil, herramientas, lámparas y la casa. El permiso de salida incluía la confiscación de esos bienes y muchas familias guardaban todos los objetos que podían para evitar su rotura y deterioro y vivían en la mayor precariedad, inseguridad y angustia durante años, sin usar sus ahorros bancarios pues también serían y son confiscados íntegramente.
No era un limbo sino un infierno. Todavía se confiscan los bienes de los que deciden salir y son castigados con el rótulo de ''salida definitiva''. Eso es destierro.
Recordemos que en Cuba viajar no es un derecho ciudadano. El solo hecho de que los cubanos tengan que pedir permiso y esperar sin derecho propio ni posibilidad de reclamación alguna para entrar y salir de su propio país es una de las más crueles violaciones de los derechos y sentimientos de las personas. Pero esto es también una expresión, un componente de una realidad esclavizante: la posesión de la persona por el poder político.
Esta posesión de la persona en el contexto del totalitarismo está presente en cada aspecto de la vida. Esa propiedad es siempre malhabida y mal tenida porque las personas no tienen vocación de ser propiedad de nadie` Dios las creó en la condición de hijos y, por lo tanto, con el don inalianable de la libertad.
Tener, viajar, comerciar, hablar, desarrollar cualquier actividad que implique libertad puede entrar en contradicción con esa condición de poseído y con el poder poseedor. Es por eso que hay tantos controles, regulaciones, restricciones o negaciones de lo que todos conocemos como derechos humanos y de cuanto un ser humano pueda hacer libre y sanamente. Al régimen siempre le molesta y preocupa que el esclavo haga algo fuera de su control o autoridad. Imagínense ustedes cuando ese ser humano dice: ¡Me voy, ya no seré más tu propiedad!
El tratamiento aplicado a quien dijo ''me voy'' y a su familia lleva la misma descarga de odio y crueldad que daban los esclavistas a los cimarrones. Mucho queda por decir sobre este ``tratamiento de castigo en el predestierro''.
Pensemos entonces en la conmoción del régimen totalitario cuando cientos de miles, quizás varios millones de cubanos dijeron al unísono: ''Nos vamos'' por el puente del Mariel.
Pero antes de llegar al puente del Mariel tendrían que atravesar la Cortina de Espinas, una cortina que se había tejido durante las dos décadas anteriores y que aún existe. Nuestra esperanza no está solamente en que desaparezca esa cortina de espinas, sino en que los cubanos tendrán en su propio país la libertad y las oportunidades que ahora salen a buscar en otras tierras.
Coordinador del Movimiento
Cristiano Liberación

martes, marzo 20, 2007

RESUMEN DE NOTICIAS

Como siempre sucede lo bueno dura poco, y YouTube se convirtió en YoTuve unos videos clics muy buenos pero ya no'tan, por eso me inclino a creer que la piratería es una especie de venganza contra los que siempre cobran mas de lo que valen las cosas. El clima esta rancio y huele raro, el viejo chocho reaparece entre los que se aferran en verlo cada vez mejor a pesar de que como la puerca de Valladares va barranco abajo sin freno, que si vuelve o se va, y ¿De qué nos sirve ?, si al final el show lo vamos a ver desde la acera de enfrente pero sin balcones, al final las jineteras serán legalizadas, el latrocinio será el himno nacional y la corrupción llegará como aporte a la próxima constitución, el narcotráfico será el deporte nacional y el secuestro express estará en el hit parade por algunos años, al final el país será más parecido a Haití con cierto aire a Tailandia sin palitos chinos ni lemon grass, algunos ingenuos regresarán ilusionados, y se irán tan pronto cuando descubran que La Habana no existe más, que al igual que nuestros queridos viejitos, los recuerdos y las esperanzas se acaban, lo que se va no regresa; estarán eso sí, las animas y los espectros arrastrando los lamentos de lo que fue y solo será rescatable ver la caída del sol en el Malecón, por eso quizás, valdrá la pena intentarlo todo de nuevo.

miércoles, marzo 14, 2007

JOSE MARTI Y LOS VIAJES A CUBA / 1887


…¡Nos trajo aquí la guerra, y aquí nos mantiene el aborrecimiento a la
tiranía, tan arraigado en nosotros, tan esencial a nuestra naturaleza,
que no podríamos arrancárnoslo sino con la carne viva!

¿A qué hemos de ir allá, cuando no es posible vivir con decoro, ni
parece aún llegada la hora de volver a morir?... ¿A qué iríamos a
Cuba? ¿A oír chasquear el látigo en espaldas de hombre, en espaldas
cubanas, y no volar, aunque no haya más armas que ramas de árboles,
a clavar en un tronco, para ejemplo, la mano que nos castiga?

¿Ver el consorcio repugnante de los hijos de Los héroes, de los héroes
mismos, empequeñecidos en la pereza, y los vicios importados que
ostentan, ante los que debieran vivir de espalda a ellos, su
prosperidad inmunda?

¿Saludar, pedir, sonreír, dar nuestra mano, ver, a la caterva que
florece sobre nuestra angustia, como las mariposas negras y amarillas
que nacen del estiércol de los caminos? ¿Ver un burócrata insolente
que pasea su lujo, su carruaje, su dama, ante el pensador augusto que
va a pie a su lado, sin tener de seguro donde buscar en su propia
tierra el pan para su casa?

¿Ver en el bochorno a los ilustres, en el desamparo a los honrados, en
complicidades vergonzosa, al talento, en compañía impura a las
mujeres, sin los frutos de su suelo al campesino, que tiene que ceder
al soldado que mañana lo ha de perseguir, hasta el cultivo de sus
propias cañas?

¿Ver a un pueblo entero, a nuestro pueblo, en quien el juicio llega
hoy a donde llegó ayer el valor, deshonrarse con la cobardía o el
disimulo? Puñal es poco para decir lo que eso duele. ¡Ir, a tanta
vergüenza! Otros pueden: ¡nosotros no podemos!

José Martí
10 de Octubre de 1887

domingo, marzo 11, 2007

LAS INVENCIBLES TROPAS ESPECIALES DE CUBA

SOY CUBANO por AGUSTIN TAMARGO


Sobre mi mesa de trabajo encontré una nota. No sé de dónde vino, ni quién la escribió, acaso fui yo mismo en días que he olvidado. Pero quiero transmitirla a mis lectores porque creo que recoge un sentimiento colectivo. La nota dice así:
Soy cubano. Para algunos tal vez no es mucho, pero a mí me basta y me sobra. Soy cubano. Podría ser venezolano, español o norteamericano. Pero sería un modo de ser artificial, de voto y pasaporte, hijo del papel y la tinta, que no cuadra a mi naturaleza. Soy cubano. Un cubano integral, de las buenas y de las malas. Soy cubano. Tengo un himno y una bandera. Y tengo, sobre todo, una historia, llena de nombres, hechos y lugares gloriosos en la que bebo, como en una fuente, cada vez que me acosa el desaliento. ¿Podría cambiar por algún hecho histórico extranjero a Las Guásimas, Palo Seco y Peralejo? ¿Podría negociar por algo el 10 de Octubre, el 24 de Febrero, Baraguá, Playa Girón o El Escambray? Soy cubano. Cubano de café negro, de tabaco y de casabe, de son y de ron, de baile en La Tropical y de guateque guajiro. Soy cubano de hablar a gritos, de jugar a la pelota, de piropear a las mujeres. Y de bajar como un río de fuego por la escalinata de la universidad.
No soy un hombre, si se mira bien, soy una pasión que camina, y cuando enfrento la realidad última de mi vida, que es la de que no tengo patria, me vuelvo una verdadera furia. Por eso los extranjeros no me entienden. ¿Cómo van a entender que quien lo tiene todo siga pidiendo más? Y es que esos extranjeros no saben que ese todo, adquirido en tierra prestada y bajo sol ajeno, no puede curar una enfermedad fatal que se llama nostalgia de la tierra natal. Dicen que lo bello, cuando se pierde, se vuelve más bello todavía. ¿Y qué era Cuba desde que la bautizó Colón sino la tierra más hermosa que ojos humanos vieron?
Así, dentro del alma, carga el cubano a Cuba por todas partes como un escapulario para defenderse de la soledad. Podría decir también como un escudo. Con la historia de Cuba al brazo va el cubano por el mundo defendiendo a su tierra bienamada frente al envidioso y el calumniador. Cuba es su niña. Cuba es su obsesión y su desvelo. Cuba es su madre, pero es también su hija. Cuba es su amante lejana inolvidable. Los libros que el cubano no leía en la isla los lee ahora aquí. La música que allá no escuchaba la escucha ahora aquí. Los cuadros que allá no miraba los mira ahora aquí. El cubano no vive en una casa ni en un apartamento, vive en un baúl de recuerdos. Cada vez que abre ese baúl y encuentra una fotografía marchita por el tiempo sufre una herida. Cada palabra criolla que no conocía o había olvidado y redescubre de pronto se le transforma en un instrumento defensor de su autenticidad. En el hipódromo de Hialeah hay una hermosa guardarraya de palmas. No son palmas canas, ni palmetos, sino palmas reales, ésas que en Cuba coronan las lomas y las riberas de ríos. Están allí, pero fueron traídas de allá. Se asegura que por las noches un hombre solitario camina bajo esas palmas hablando solo. No es invención de nadie. Ese hombre soy yo.
Soy cubano. No quiero, ni puedo, ni acepto ser ninguna otra cosa. Ser cubano es hoy una prueba amarga, un desafío. Allá en la isla un sujeto inicuo que una vez metió en ella a los rusos mete ahora a los traficantes y a los turistas extranjeros con la misma finalidad: pisotear al nativo. Aquí en el destierro, la prosperidad material por un lado y la indiferencia del extraño por otro, hacen del cubano un ser solitario e incomprendido. Nadie lo entiende, nadie respeta su afiebrada vigilia en espera del amanecer de la libertad. Todos le piden que se olvide, que se adapte, que haga como el resto de los refugiados del mundo, que inicie una nueva vida. ¿Se puede, realmente, iniciar una nueva vida? ¿Dónde afincará sus raíces esa nueva vida? ¿En el Cuatro de Julio americano? ¿En el Dos de Mayo español? ¿En el 14 de Julio francés? No, no.
La historia de un pueblo no puede ser una falsificación copiada. La historia de un pueblo es una continuidad, el plebiscito diario de que hablaba Renan. De Diego Velázquez a Fidel Castro la historia de Cuba ha sido un largo peregrinaje hacia la única felicidad posible: la que proporciona la libertad. Cuba mató su indio, masticó su negro y se tragó su español y de esa misteriosa ceremonia de sangres mezcladas, de infinitos tonos, sacó al cubano.
Hombre de islas, hijo del sol, ese cubano lo ha sido todo sobre su tierra ardiente. Matemático y jugador de gallos, ajedrecista y cantor de puntos guajiros, hacendado y político, rumbero y profesor. Fernando Ortiz es el cubano, Miguel Matamoros es el cubano, Gastón Baquero es el cubano, Alvarez Guedes es el cubano, José Canseco es el cubano, el chinomulato Wifredo Lam es el cubano. ¿Se puede olvidar un país así sólo porque el anfitrión ocasional sea generoso y la mesa esté bien servida? Yo sinceramente creo que no. Como decía Martí de los que iban a su tierra cuando aún el español la ofendía con su presencia: Otros pueden, yo no puedo''.
Hasta aquí la nota misteriosa que encontré en mi escritorio. Apareció allí como una página testamentaria, como una botella al mar. Vino Colón, vino Hernán Cortés, vino la desolación de la huida en masa. Pero la isla está allí, Cuba está allí. Esperando con los brazos abiertos por sus hijos dispersos. Hijos a los que simboliza dolorosamente ese cubano que habla solo por las noches bajo las palmas de Hialeah.

jueves, marzo 08, 2007

CUBA PRIMERO, CUBA DESPUES Y CUBA SIEMPRE

Se ha ido un cubano de los grandes, su verbo afilado y tierno, ya no lo escucharemos en vivo, su palabra y enseñanzas quedan en cada uno de nosotros los que le adoptamos como faro y guía de cubanía, nadie como él supo bañarnos de esa fe en el futuro de Cuba, en lo mejor de sus hijos, hoy que ya no esta de cuerpo presente, sabemos que no podrá llenarse el vacio que deja su partida, solo si sabemos retomar su antorcha y seguir a pesar de las adversidades y la indolencia hipócrita de muchos de los que deberían ser nuestros aliados, hoy al menos yo, sigo con la terca convicción de que no habrá conjura ni conspiraciones que impidan que nuestra Patria alcance su camino natural hacia la libertad y la salvación nacional, hoy los pocos que aún creemos en lo imposible, seguimos dispuesto a pagar cualquier precio, por llegar a la meta que siempre impulsó la fe de nuestro maestro Agustín Tamargo. No ha muerto un cubano más, hemos perdido un faro cuya luz nos guiará en lo adelante, nada compensa el dolor que se siente cuando un amigo se va, pero sabemos que contamos con el mejor orador que será el mejor aliado allí donde van las almas de los buenos. Gracias Agustín por enseñarnos a conocer y amar una Patria tan cercana y lejana a la vez, gracias por tus lecciones, gracias por tu gallardia y tu cubanía, hoy la Cuba eterna te acoge en su seno como uno de sus más preciados hijos. En su día recibiras el homenaje que te mereces en una Cuba como la pensaste siempre, nunca te olvidaremos y siempre repetiremos contigo:
¡ Cuba Primero, Cuba después y Cuba siempre !